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Lameth y Annis (Vistos según tzimize)
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tzimize
Guardián Del Elíseo


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MensajePublicado: 26 Ene 2006 19:30    Asunto: Lameth y Annis (Vistos según tzimize) Responder citando

Bueno, abro un tema que tenia ganas de abrir hace tiempo, pero nunca abrí, y ahora que me apetece, pues lo abro.

El caso es que estos dos personajes no-oficiales (que lo fueron según salieron sus libros, pero fueron desoficializados) a mi parecer BIEN DESARROLLADOS dan juego como matusalenes legendarios, leyendas dentro de la estirpe, si los sacamos del concepto infantil y yoloflipomasquetu que presentan a veces, y por ello, queria exponer como los veo yo.

Teneis una exposicion subjetiva por parte de otro autor tb en la web. http://www.dreamers.com/elrincondelvampiro/anis.html http://www.dreamers.com/elrincondelvampiro/lameth.html

Pero bueno, nunca me han gustado esas fichas, ni el estilo humoristico con el que estan escritas, y de hecho, ahora sabemos cosas que igual entonces no sabiamos, y en ese articulo pueden darse como ciertas siendo falsas

Bien, el caso es que abro esto para avisar que espero en una temporada desarrollar el tema como yo lo veo por si le interesa a alguien, y si no, pues mira, tiempo que me quedo ciego delante del ordenador.

Intentaré recopilar todo lo que hay sobre estos individuos y exponerlo sin entrar en conjeturas, y luego, ya conjeturar a gusto y divagar a mi rollo.

Vaya por delante que esto es subjetivo, es MI visión del tema, en concreto considerese esto desde la premisa:
- Me niego a escribir Annis con una N, me resulta tristisimo, pero se que es así como debiera escribirse.
- Yo personalmente no considero que los sucesos de la trilogia de la MDMR hayan sucedido jamás en el mdt, solo tomo sus dos protas centrales y las 4 cosas que les rodean
- Si acepto las tramas que se derivan de aceptar la historia de estos individuos, vamos, que aunque la trilogia de LMMR no suceda en mi particular mdt, si acepto que Annis fuese la causante de la diablerie de Brujah, etc

No estoy fomentando para nada este estilo de powerjuego, pero como pnjs del narrador me parecen terriblemente aprovechables, y dar mi visión sobre los mismos es algo que llevaba tiempo queriendo hacer, además, al menos alguien igual conoce su realidad y aprende algo (algo que está desoficializado, pero bueno)
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tzimize
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 19:36    Asunto: Responder citando

PARTE I: DESMINTIENDO BULOS


Bueno, voy a empezar desde lo objetivo desmintiendo (con argumentos) algunas cosas que los citados articulos dicen y que no son ciertos/son subjetivos.



Articulo de lameth
http://www.dreamers.com/elrincondelvampiro/lameth.html

Se dice que “Vivía en la Atlántida y era algo, como uno de los dirigentes” No le voy a dar mayor importancia, y no me he releído la trilogía frase a frase para escribir esto, solo los cachos seleccionados por su relevancia, pero creo que solo dicen que era atlante, atribuirle un cargo estaría por ver. Podria ser ue lo dijesen en alguna linea perdida...dejemoslo ay.

Se dice como que Annis era la lista del duo, y que Lameth la seguía cual adolescente flipado por que la golfa de clase le tontea. Entiendo que se haga esta lectura, pero diversas frases por los libros dan pie a pensar que no, que arrimada a el si, pero que manipulandolo a base de tontear no. Entiendo que el autor lo vea así, pero deberá haber presentado una visión más neutra. Para mostrar que no tiene por que ser como presenta el autor, presento un estracto. Esto no parece corresponderse a la lectura que presenta el autor, casi podriamos decir que es la inversa.

McCann y Alicia confiaban el uno en el otro... hasta cierto punto.
—Incluso Lameth, el Mesías Oscuro, puede caer en un patrón de comportamiento —dijo Alicia mientras se acercaba y acariciaba la mejilla de McCann. —En cierto modo, encuentro esa idea reconfortante. Te hace parecer algo menos inhumano.
—Haces que parezca diabólico —sonrió McCann.
Alicia asintió. —Lo eres. Como Anis y Lameth, nos conocemos desde antes del comienzo de la historia escrita. Hemos sido amantes y conspiradores durante siglos. Compartiste conmigo, y solo conmigo, tu mayor descubrimiento, la poción que te otorgó el título de Mesías Oscuro. Sin embargo, a pesar de todo eso, siempre he sabido que hay secretos que te guardas para ti mismo. De todos los maquinadores en una raza de maquinadores, siempre has sido el más enigmático y misterioso. A lo largo de los siglos nada de eso ha cambiado, te lo aseguro. Encuentro bastante frustrante tu capacidad para resistirte a mí, y terriblemente inhumana.
El detective rió con suavidad. —Ya hemos tenido antes esta conversación. La última vez, si no me equivoco, fue en este mismo café, hace poco más de un siglo. Mi respuesta ahora es la misma que la de entonces. Sé paciente. En el momento adecuado, todos mis secretos serán revelados y todas tus preguntas tendrán respuesta.
Alicia sonrió burlona. —Eso puede valer para una campesina, pero no para una reina. Me ofreces una respuesta que no lo es. ¿En el momento adecuado? —repitió, riéndose de las palabras. —¿Cuándo será eso, amor mío? ¿Un momento antes de la Gehena?


El asunto Lameth-Cappucino-Lazarus. Inventada total. Conjeturar es libre, como yo puedo conjeturar con que Xaviar sea Ennoia (que realmente es un tio) ocultandose y haciendose el paralitico, conjeturar es libre, pero esta conjetura en concreto...de donde nace? existe por que si a mi juicio, no tapa nada ni explica nada, el autor vió que podía ser, y redacto, como ya digo que podría ser que Xaviar fuese Ennoia, y seamos serios, presentar esa teoria en un articulo....estoy en mi derecho, pero como que no es serio.
Creo que esto nace de una frase, que dice Lameth que ha tenido varios nombres y cita 5 o así y uno de ellos es Lazarus. Punto. De un nombre tan “común” supongo salió esta conspiración...

Yo creo que este es un nombre común, que no hay por que empezar a pensar movidas raras.
Para argumentar esto, tengo dos teorias:

FDI: Vamos a ver, weinberg, el escritor, se ve que no es una luminaria de vampiro, que se
inventa movidas y destroza otras (p.ej la disciplina Engaño de los salubri y su capacidad de
polimorfizarse, acojonante directamente) No seremos nosotros los que hacemos por ver movidas donde no las hay?

DDI: Hay algunos fragmentos en los libros que indican que Lameth impulsó a Ashur a abarazar a Augustus/incitó a Augustus a diabolizarle/ambas. Ahora las posteo, diciendose tan claramente no se por que habria que inventar mas movidas.

—¿Tramas la destrucción de Brujah? —susurró atónito Lameth. —Imposible. Nunca conseguirás acercarte lo suficiente como para lograrlo. No se fía en nadie.
—Error —respondió Annis. —Confía en su primer chiquillo, su favorito, Troile.
Lameth la miró confundido. —Troile venera a Brujah. Trata a su sire como si fuera un semidiós.
—Hasta los dioses pueden ser destruidos —dijo ella formando con sus labios una sonrisa de satisfacción. —Troile podrá venerar a su maestro, pero me desea. La pasión es más fuerte que la fe, mi amado. La pasión oblitera la razón. Troile me pertenece.
Lenta, sensualmente, Annis se pasó las manos por los pechos y los sujetó con las palmas. Sus ojos refulgían.
—Pronto, muy pronto, mi amante intentará matar a Brujah. Si lo logra, seré libre. Si fracasa, hay muchos otros Vástagos a los que seducir. Muchos.
—Si Troile bebe la sangre de Brujah será de la tercera generación.
—No me importa —rió Annis. —Conociéndolo, se verá tan superado por los remordimientos que huirá para siempre de la Segunda Ciudad. El poder no significa nada para esos idealistas advenedizos. No importa su generación, mi marca estará sobre él. Ahora y siempre.
—Estás loca —dijo Lameth. —Gloriosamente loca. Aunque cuestiono los métodos que empleas, comprendo perfectamente tus sentimientos hacia la esclavitud. Asshur no demanda nada de mí, pero aun así odio su gobierno. Si pudiera deshacerme de mi sire, lo haría.
—Encuentra un peón al que manipular —respondió Annis. —Quédate siempre en la sombra, fuera de la vista. Deja que tu agente corra los riesgos y sufra las consecuencias si fracasa. Siempre que sea posible, Vincula con Sangre a tu confederado antes de actuar y asegúrate de ordenarle que olvide tu papel en la trama.


—¿No hubo nadie en las negociaciones que mostrara interés en la identidad del vampiro que Abrazó de forma tan insensata a Augustus Giovanni? ¿Por qué asumió aquel riesgo? —preguntó el hombre de negro.
—Nadie hizo tales preguntas. Te preocupas por nada. Además, ya pagó el precio de su arrogancia con su vida y su sangre. No debería haber retado la voluntad de un nigromante.
—Quizá no tuviera otra opción —dijo el hombre de negro. —Ninguna elección.
Y Lameth, que utilizaba al hombre de negro como su voz y sus oídos, sonrió satisfecho.


—St. Germain es el primer chiquillo del vampiro de la Tercera Generación conocido como Saulot —respondió el Nosferatu. —Aunque no dispongo de pruebas claras, estoy convencido de que manipuló al mago Tremeré y a sus discípulos para que se convirtieran en vampiros mediante la magia negra. Después, tras establecer un Vínculo de Sangre con Tremeré y con todos los miembros del Consejo Interior, manipuló al mago para que diabolizara a Saulot, que descansaba en letargo. Cuando Tremeré destruyó al sire del Matusalén, St. Germain se convirtió en un Liberado. Además, habiéndose asegurado de que Tremeré y sus discípulos estaban bajo su poder, logró un cierto control sobre todo el clan vampírico.
Alicia rió. Sabía que no debía hacerlo, pero no podía resistirse. Su suposición había sido correcta. —¿Te suena familiar? —preguntó a McCann.
—Demasiado —respondió el detective, clavándole con la mirada. —Hablas demasiado.


Esta ultima info cae de su peso, cierto, pero al margen de lo estupido de su contenido, vamos a centrarnos en que dentro de esta trilogia esta info es cierta. Annis se lo dice bastante claro “jajajaja como tu” viene a decirle. Como tu que? Como tu vinculó al clan? Los tremere si tienen 7 tios a los que se vinculan los demás, se supone que Lameth vinculó a los ancianos giovanni? No es mucho suponer para defender una teoria que no tiene por que ser defendida? La directa no es asumir que le dice un “mira, otro que como tu hace que se papeen a su sire” Para mas inri, en otra parte dicen que lameth es tb el primer chiquillo de Ashur. Me consta que nada de esto es oficial, pero discutiendo como si lameth lo fuese....su teoria no cuelga por si sola? Estan los otros fragmentos, no se...yo lo veo bastante claro...por que asumir que lazarus-cappuchino tienen que ser lameth? Yo tngo parrafos que señalar bastante claros pero los que apuntan que lazarus es lameth solo por que cita ese nombre...que pueden citar? es una inventada suya contra algo mas o menos obvio que os estoy presentando literalmente....cada cual se decante por una postura u otra.....



Articulo de Annis
http://www.dreamers.com/elrincondelvampiro/lameth.html

Punto positivo. Efectivamente como insinua el autor entre coñas, el asunto de Annis (desoficializado, no me canso de decirlo) aunque se tome como cierto, no influye en si brujah es hombre o mujer. Vamos, no solo podria ser que Annis se hiciese a tios y/o tias, es que la pega perfectamente, buen rollito.

Luego ya el autor dice:

[Por eso digamos que tuvo un tiempo a Brujah en persona babeando detrás de ella hasta que la Abrazó, en un acto de "estás tan buena que quiero contemplarte para siempre". Ya se sabe el practicismo de los Antediluvianos. ]

Es como lo que deciamos antes, detalles, pero es que vas acumulando y suma y sigue. Una cosa es que lameth sea atlante, otra que sea cargo publico allí. Una cosa es ser chiquilla de brujah, otra es esto. No pudo ser una tirada de autocontrol fallida? Un aquí te pillo aquí te muerdo? Por que dice esto el autor? Son pequeños matices pero.....igual me equivoco pero no recuerdo nada matizable sobre el abrazo de brujah. Ojo, no es que me parezca mal esta inventada, es que el autor mezcla lo que pone que es, con lo que el cree que debe añadir.

[Parece ser que Anis era lesbiana y tenía una apetencia especial por Arikel, la Toreador. Arikel, como buena Toreador, no le hacía ascos a una chiquita que no sólo estaba como un tren de mercancias sino que encima estaría todo el día admirándola, lo cual debía gustar poco a Arikel. Entre las dos chiquitas saltaron chispas durante bastante tiempo, parece ser que correspondiendo a las líneas maestras de algun tipo de plan urdido por Anis, quizá para bajar su generación... hasta que se enteró el novio oficial de Arikel, que no era otro que Absimiliard en persona, al parecer antes de que se volviera feo, evidentemente, porque todas esas cosas de "buscar la belleza interior" no parece que sirvan si estas rodeado de gente con Apariencia 9 y 10.
En aquella epoca, no estaba muy bien visto el asunto del lesbianismo desaforado, no ya solo por los Antediluvianos en general, sino por el mismísimo Cain. A ver si nos entendemos, a la hoguera las dos, pero claro, Anis decidió, no sin razon, que al ser ella cuarta y la otra tercera, iba a ser ella misma la primera en desfilar, y que para no levantar sospechas, qué mejor que buscarse un noviete rapido, y del que se pudiera sacar tajada, de paso, para no levantar más sospechas, entre otras cosas.
Lameth, por causa de su ocupacion profesional, aun no se había hecho a la idea de tener excesiva vida social. Así que un día, llaman a la puerta de la cripta, abre y se encuentra a una pelirroja explosiva y semidesnuda. Después del shock y varias tilas, no creo que oyera la mala excusa que le pondría Anis, rollo, "no, pasaba por aquí, y un amigo común me dijo que viniera a decirte que...]

Punto importnte me parece a mi:
No he encontrado referencias en los 3 libros que impliquen a Arikel/Absimiliard en esto. El autor avisa de que en parte es su visión, pero es su visión o una inventada? Una visión es la ficha, una visión es creer que a es mas poderoso que b, pero esto de meter otros dos terceras y tal es mas que una visión diria yo. Que si cain no veia bien el rollo homo llega a aseverar. Según revelaciones de la madre oscura, literalmente, adan le daba a la zoofilia. Quiero decir con esto, no podria ser que cain como otros vampiros tuviese un punto homo? por que el autor hace estas aseveraciones? Las puede demostrar? Yo creo que toda esta batallita está inventada.
Eso de “necesito un nuevo novio rapido, me voy con lameth” tp me suena de nada. Es todo parte de una micro historia que el autor ha añadido. (EL tema del lio Annis-Arikel)

Ya he comentado que me he mirado apgina por pagina buscando lo revlevante, pero reconozco no haberme releido los tres libros para escribir esto, si me he pasado algun renglon esclarecedor o algo, ruego se me comunique. De mientras. mientras nadie me señale la linea que me ha saltado, insisto, ni arikel ni absmiliard salen en la trilogia. Y me juego algo a que no me he saltado nada, no recuerdo haberlo leido en las veces que he leido los tres libros, solo dejo la puerta abierta por ser.....precavido. Que me demuestre alguien donde pone nada de annis con arikel. Mientras nadie pueda argumentarlo directamente es mentira.

Con esta parte, pretendo desmentir desde lo objetivo algunas cosas dichas en los articulos que entiendo como falsas, luego pondré algunas apreciaciones mias, y finalmente me daré a la inventada como tal y comentaré como veo yo las cosas, y como las redondeo junto a 4 cosas que me invento, pondré fichas y todo eso, de momento estoy intentando ser objetivo.
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tzimize
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 19:44    Asunto: Responder citando

PARTE II: LOS ORIGENES

Annis sería chiquilla de brujah, en tanto lameth seria el primer chiquillo de capadocio. Por si hace falta argumentar esto se demuestra con este estracto (obviamente no estan diciendolo todo, se callan que ellos fueron quienes hicieron caer a brujah y capadocius)

—Soy chiquilla de Brujah —dijo Alicia, —como lo fue Troile. Hace miles de años, en la Segunda Ciudad, Troile diabolizó a nuestro sire y asumió su lugar como Antediluviano. Fue él el verdadero fundador del clan que ahora se conoce como Brujah. Sin embargo, aún existen unos pocos vampiros que pueden trazar su linaje hasta el Antediluviano original. Yo soy uno de ellos. Soy una auténtica Brujah.
Phantomas asintió con un fuego rojo en la mirada. —Perfecto. Como sospechaba. ¿Qué hay de Lameth, señor McCann?
—El Mesías Oscuro fue el primer chiquillo de Ashur —dijo el detective, —el vampiro de la Tercera Generación también conocido como Lucian o Capadocio. Augustus Giovanni lo destruyó en el siglo XII para formar el clan Giovanni. Casi todos los chiquillos de Ashur fueron exterminados por esta familia. Los pocos supervivientes, como Lameth, se ocultaron.


Presuntamente, fueron amantes en vida y mas tarde aliados como no-muertos, lameth creo una poción que emulaba la golconda y se la bebieron. Presuntamente, lameth era un mago atlante, y presuntamente annis princesa de Ur, esto se expicita en el siguiente fragmento.

Una lámpara de aceite solitaria tembló cuando la fría brisa recorrió la estancia, apenas iluminada. Enormes sombras negras, proyectadas por las grotescas gárgolas de piedra repartidas por todo el lugar, bailaban en las paredes de arenisca. Un brazo espiral cubierto de pictogramas se cerraba alrededor del suelo de baldosas rojas. Los dibujos terminaban en la base de una mesa ancha y elevada construida en bronce, piedra y plata, justo en el centro del escondite.
Alrededor había un círculo de trece cirios verdes que ardían con una pequeña llama azulada. En lo alto de la plataforma había decenas de vasijas de barro cocido, cada una llena de algún extraño fluido. Dos figuras se apoyaban en la mesa mientras contemplaban el recipiente de mayor tamaño. En sus ojos ardían fuegos similares a los de las velas.
El hombre medía casi un metro noventa y era de hombros anchos. Estaba vestido con una bata y un par de sandalias. El cabello, negro como la noche, le llegaba hasta los hombros. El rostro, delgado y bien trazado, tenía la nariz achatada, la barbilla afilada y los labios finos. La piel demasiado blanca y los símbolos místicos dibujados en sus mejillas denotaban que no se trataba de un hombre normal... ni un vampiro normal. Era Lameth, chiquillo de Ashur y el mayor hechicero que había pisado nunca la Tierra.
La mujer a su lado era igualmente impresionante, y estaba vestida de modo que mostraba sus muchos encantos. Era tan alta como Lameth, pero su melena era rubia, del color de la luna nueva. Sus grandes pechos, delgada cintura y anchas caderas ayudaban a que muchos la consideraran la mujer más bella, viva o muerta, de la Segunda Ciudad. Sus inmensos ojos, su sonrisa cautivadora y sus labios gruesos eran la prueba de que ni siquiera la muerte podía apagar las pasiones que ardían en su interior. Era Annis, en su día princesa de Ur pero ahora chiquilla de un vampiro de la tercera generación conocido como Brujah.
—Trabajé durante dos siglos —declaró Lameth —perfeccionando este elixir. Muchas fueron las ocasiones en las que creí que nunca terminaría.
—Esas fueron las noches en las que yo intervine —murmuró Annis, —ofreciéndote el coraje necesario para continuar. Como corresponde a dos amantes.
Lameth rió burlonamente. —El papel de esposa amantísima no es para ti, mi querida Annis. No me animaste por sentimientos de amor, sino por tu pasión devoradora. Tu motivación procedía únicamente del deseo de vivir eternamente, libre de las bestias que acechan dentro de todos los Vástagos.
Annis rió entre dientes. —¿Por qué eres tan cínico, Lameth? No te recuerdo rechazándome en aquellas noches en las que te enseñé que incluso los muertos vivientes pueden disfrutar con los placeres del amor físico. Parecías un estudiante bastante interesado en la lección.
—Igual que instruiste a tantos otros —respondió Lameth sonriendo. —Tus amantes son legión, Annis. Si no estuviera seguro de tus orígenes mortales pensaría que Brujah había Abrazado a un súcubo como chiquillo. Desde hace un tiempo escucho rumores increíbles que te relacionan con Troile, aunque me resulta difícil comprender qué puedes ver en ese rebelde.
Annis entrecerró los ojos y escudriñó la estancia, como si estuviera buscando espías. —Sólo a ti, Lameth, te revelaría la verdad, pues a pesar de tus palabras te amo. Fuimos amantes en vida y lo hemos sido en la muerte. Es imposible romper los lazos que nos unen. Eres el único Vástago en el que puedo confiar.
—Del mismo modo que yo te confío los secretos de mi elixir —respondió Lameth con seriedad. —Si los otros supieran de su existencia ambos sufriríamos la Muerte Definitiva, especialmente cuando descubrieran que apenas tenía ingredientes para dos tratamientos. Mi destino está en tus manos. Como dijiste, nuestra suerte está unida. Puedes confiarme tu secreto, por muy prohibido que sea.
—Necesito liberarme —dijo Annis. —No sólo de la sed insaciable que amenaza mi cordura, sino también de los grilletes que me atan a aquel que me convirtió en lo que soy, mi sire. Yo, que una vez fui la hija del rey de la mayor ciudad del mundo, no puedo soportar la idea de servir a otro. Debo romper mis cadenas. Aquel que gobierna mi voluntad debe morir.
—¿Tramas la destrucción de Brujah? —susurró atónito Lameth. —Imposible. Nunca conseguirás acercarte lo suficiente como para lograrlo. No se fía en nadie.
—Error —respondió Annis. —Confía en su primer chiquillo, su favorito, Troile.
Lameth la miró confundido. —Troile venera a Brujah. Trata a su sire como si fuera un semidiós.
—Hasta los dioses pueden ser destruidos —dijo ella formando con sus labios una sonrisa de satisfacción. —Troile podrá venerar a su maestro, pero me desea. La pasión es más fuerte que la fe, mi amado. La pasión oblitera la razón. Troile me pertenece.
Lenta, sensualmente, Annis se pasó las manos por los pechos y los sujetó con las palmas. Sus ojos refulgían.
—Pronto, muy pronto, mi amante intentará matar a Brujah. Si lo logra, seré libre. Si fracasa, hay muchos otros Vástagos a los que seducir. Muchos.
—Si Troile bebe la sangre de Brujah será de la tercera generación.
—No me importa —rió Annis. —Conociéndolo, se verá tan superado por los remordimientos que huirá para siempre de la Segunda Ciudad. El poder no significa nada para esos idealistas advenedizos. No importa su generación, mi marca estará sobre él. Ahora y siempre.
—Estás loca —dijo Lameth. —Gloriosamente loca. Aunque cuestiono los métodos que empleas, comprendo perfectamente tus sentimientos hacia la esclavitud. Asshur no demanda nada de mí, pero aun así odio su gobierno. Si pudiera deshacerme de mi sire, lo haría.
—Encuentra un peón al que manipular —respondió Annis. —Quédate siempre en la sombra, fuera de la vista. Deja que tu agente corra los riesgos y sufra las consecuencias si fracasa. Siempre que sea posible, Vincula con Sangre a tu confederado antes de actuar y asegúrate de ordenarle que olvide tu papel en la trama.
—Eres la inquinante más consumada —musitó Lameth con admiración.
Annis se acercó a él. —Eres el único que significa algo para mí, Lameth. Así fue en vida, y así es en la muerte. Auxíliame en mis planes. Ayúdame a socavar a la tercera generación. Juntos podremos gobernar el mundo.
Lameth tomó el recipiente que contenía el elixir y llenó dos copas con el negro líquido. —Bebe —ordenó. —Esta poción destruirá la malvada hambre que nos consume. Bebe y entonces discutiremos sobre el futuro.


Este podria ser de una forma muy simple su "historial", ahora bien, es cierto ue a medida que vas leyendo los libros (especialmente con los ultimos parrafos de la trilogia) te van planteando la duda de que sus recuerdos son un tanto vagos, en plan "será la edad? será que somos tan viejos que ya la memoria falla?" o será que una fuerza superior nos está manipulando?"
Presento el estracto donde empiezan a discutir el tema.

Alicia asintió lentamente y se humedeció los labios. —Siglos —dijo. —Puede que más aún. —Su frente se arrugó pensativa. — A veces me pregunto exactamente hace cuánto. ¿Tú no, McCann?
—¿Qué? —preguntó el detective. —No estoy seguro de saber lo que quieres decir. Nunca veneré a Ur, ni viví en la ciudad que llevaba su nombre.
—¿Cuánto tiempo ha pasado desde que fui una princesa de la magnífica ciudad de Ur? —preguntó Alicia. —¿Cuánto desde que tú fuiste uno de los mayores hechiceros de Atlantis? En aquellos tiempos éramos amantes, antes de que ninguno de los dos fuera Abrazado. Nuestro romance era legendario. ¿Cuándo sucedieron exactamente aquellos días? ¿Lo recuerdas?
El detective abrió la boca para responder, pero la cerró sin decir nada. Pasó un minuto antes de que volviera a hablar. —Casi seis mil años.
—¿Sesenta siglos? —preguntó Alicia, sacudiendo la cabeza. —Es que hace mucho tiempo. Sin embargo, recuerdo perfectamente el momento en el que bebí tu poción, el elixir de Lameth, en la Segunda Ciudad. Aquélla fue la noche en la que te conté mi plan para destruir a mi sire, Brujan, seduciendo a Troile y persuadiéndole para que cometiera diablerie.
McCann asintió con una extraña expresión. Su voz sonaba diferente, distante. —Aquel momento estará grabado en mi memoria para siempre —dijo. —Nunca olvidaré la conversación.
—¿En serio? —respondió Alicia con la voz súbitamente fría. —¿Estás seguro, más allá de toda duda, de lo que sucedió en realidad? No estoy tan convencida. La Segunda Ciudad fue destruida hace siete mil años, cuando la humanidad se alzó para rebelarse contra la Tercera Generación. Setenta siglos, McCann; supuestamente, mil años antes de que ninguno de los dos hubiera nacido.
—Pero eso no puede ser —dijo el detective. —Vivimos en la Segunda Ciudad durante cientos de años antes de que lograra dar con la fórmula adecuada. Brujah era tu sire, Ashur el mío. La rebelión tuvo lugar, en parte, debido a nuestros esfuerzos por derrocar a la Tercera Generación.
—O eso creímos —dijo Alicia. —¿Son fiables esos recuerdos? ¿Puedo haber vivido en la Segunda Ciudad y en la vieja ciudadela llamada como mi dios, Ur? ¿Es posible que hayas sido un alquimista de la perdida Atlantis y un hechicero de los Condenados? ¿Estamos recordando la verdad, McCann, o lo que creemos que es la verdad?
¿Piensas que alguien ha jugado con nuestra memoria? —preguntó el detective.
—Una voluntad férrea puede imponer recuerdos falsos a una mente inferior —dijo Alicia. —Los dos hemos empleado estas técnicas con nuestros respectivos peones a lo largo de la historia. Recuerdan lo que nosotros queremos, no lo que sucedió en realidad. Su mundo queda reformado según nuestros deseos. Quizá, a lo largo de los años, nuestros pensamientos hayan sido moldeados de un modo similar.
—Tonterías —dijo molesto McCann. —Somos los avatares de dos de los más poderosos vampiros del mundo. Nuestra voluntad no puede ser quebrada y manipulada tan fácilmente. Cualquier problema que podamos tener es el resultado del paso de los milenios. Es el tiempo el que afecta a nuestros pensamientos, no la mano invisible de los Antediluvianos. Estamos libres de su dominio. Nuestras mentes nos pertenecen. Nunca lo olvides. Somos libres.
—Quizá tengas razón —dijo Alicia. —Quizá.
No sonaba muy convencida.


La trilogia no presentaba respuesta a esto, dejaba el tema en el aire. Cada cual debe hacer su apuesta, y en caso de apostar por manipulación. decidir quien y para que.
Yo veo claro que estan siendo manipulados, coincido con el autor, NO OBSTANTE, a mi personal gusto, a mi criterio, me gusta mas la historia de otra forma y asumo que sus recuerdos son reales, que realmente las cosas sucedieron como dice el primer texto de los dos presentados aquí, AUNQUE, no dejo al duo irse de rositas. En mi particular gehena, capadocius se manifiesta en el cuerpo de augustus, con la misma jugada que saulot, con lo cual lameth no fué mas que un peon para ayudarle a quitarse de enmedio, contando con los heraldos de las calaveras, y los giovanni, (que no saben nada y siguen obedeciendo a "su fundador" ). Todo ese rollito de "quiero diabolizar a dios" desde mi particular visión, era tb una jugada para "hacerse el loco" (me cuesta pensar que un antediluviano de esos sin reglas, pnjs especiales del master que no debe salir en el juego y tal, sea tan tonto de pensar que realmente puede diabolizar a dios, no me jodas)

A Annis, por otra parte, ya que la diablerie de troile es oficial, si la otorgo el merito de ser quien la instigase. Si, troile diblerizó a brujah, pero por que? Pues aprovechando que yo qiero reoficializar a este duo, pues directamente la concedo ese merito.

Sea como fuere, el abrazo de ambos dos no tiene fecha determinada, pero por diversas frases que se dicen a lo largo de los libros se ubicaria sobre el 5000 AC aprox el de lameth y sobre el 4000 AC el de annis, esto partiendo de la teoria de que sus recuerdos son falsos. Si, como a mi me gusta mas, se asume que los recuerdos son reales vendrian los dos a ser abrazados sobre el 5000 AC, que esta no muy documentada trilogia dice que serian los tiempos de la segunda ciudad......pero vamos, he intentado echar cuentas y los libros directamente son vagos en referencias, hay que calcular mil años arriba mil años abajo.....

Otro tema es el "historial" de lameth. Según la trilogia era atlante. Vale, pues guay, era atlante, pero a mi que no me gusta meter atlantis en el mdt, cambio que era atlantis por que era un miembro de las primeras civilizaciones humanas, y aqui, a mi, que me gusta tener MI propia visión conjunta de la metatrama como un todo, enlazo con demonio:la caida, que es otro de los juegos que me encantan, y asumo que lameth nació en los tiempos en que los caidos tenian ciudadelas en la tierra, se hizo mago, y como buen mago, a través de magia y alquimia, como oros tantos magos del mdt (tremere, sin ir mas lejos) vivio muuuuuuuucho, hasta esa fecha en la que acabó siendo abrazado.

Esto es mi paranoia vamos.

Presento lo que dice la trilogia (que esta desoficializada, repito, pero bueno) y lo que me gusta a mí, pero son dos movidas diferentes, espero estar aclarando las diferencias de lo que fué a lo que YO uso.

Partiendo de estos arreglos que hago yo, más adelante pondre unos estractos (quizás repetidos) de los libros junto a otros estractos fusilados de otros sitios, y algunos textos que directamente yo me he inventado, para dar una visión de conjunto del "historial" de estos tipos COMO YO LO VEO por si a alguien le interesa, que para eso esto es el subforo de recursos.
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 19:52    Asunto: Responder citando

PARTE III: LAS MASCARAS

Estos matusalenes (Lameth y Annis) son Máscaras, individuos que son leyenda, nosotros sabemos que son reales (o lo fueron hasta ser desoficializados) pero el vampiro medio (y mas que medio) del mdt no habra oido hablar de La Reina De la Noche y El Mesias Oscuro, y los que hayan oido hablar de ellos, será como leyendas, ficción vampirica no-real.

No son legendarios en el sentido, p.ej, de Mithras, que es legendario, pero a la par tiene una conocida base real, deberian ser leyendas, cuentos, sin prueba alguna de su existencia, en principio no deberian de "pintar nada" en el MdT. Existen como herramienta del narrador, no para salir chuleando en las partidas.

La existencia de otras Máscaras aparte de estos dos deberia ser algo que se plantease el Narrador. Muy curioso seria que esta estrategia solo hubiese sido usada por estos dos indioviduos, pero oye, eso ya cada narrador, es una pregunta bastante personal que cada uno debe responderse.

En fin, vamos a ir entrando al tema.

Es bien sabido pero lo argumentaré iualmente) que Lameth la estrategia que usa para ocultarse (no seria una Máscara estrictamente hablando) es usar la disciplina Crear Nombre (Ofuscacion 9) a través de los años para ir creando identidades. Durante la trilogia de LMMR, la identidad qu tendria creada seria Dire Mcaan, un autanatos renegado metido a trabajar comod detective privado. Pero claro, el uso de este poder, mas allá de su eficacia al usarlo 24h (que no digo que no sea la buena) mantiene tu cuerpo, sigues siendo un vampiro, lo cual te da unas ciertas ventajas y desventajas tacticas, pro que si bien Lameth disfruta de los beneficios de la golconda, alguien que usase crear nombre tendría que seguir bebiendo sangre y todas esas cositas.....disfrutar de la golcond y crear nombre a la vez es un combo que funciona de putisima madre, buena jugada.

Por otro ado, Annis, usa la estrategia de Máscara comentada arriba, directamente va pillando ghoules y les usa como máscaras.

Todo esto lo iré argumentando, par air estructurando, dentro de esta tercera parte, voy a poner dos post, uno para el mesias y otro para la reina.
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tzimize
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 19:59    Asunto: Responder citando

- Lameth

No pretendo decir que cuando se escribió LMMR el autor estuviese pensando "lameth se esconde con ofuscacion 9" (aunuqe el parecido es acojonante) No pretendo sacar reglas y coherencia de donde no lo hay, pero blanco y en botella podemos decir que leche.
Leeros Crear Nombre (guia de la camarilla) y luego estos estractos y decid si no es la conclusion acertada para ir organizando las cosas.

La unica presuposicion que habria que hacer seria que la propia identidad creada NO es consciente de que.......no existe. (Seria meter interpretación a la propia disciplina, algo por otro lado fabuloso con lo que este poder hace) Por eso crear nombre duplica esquemas mentales, pasa detectores de mentiras y todo eso. Algo así como si ahora vosotros descubris que en realidad sois un matusalen y que vuestra historia directamente no existe, que sois un disfraz de ofuscacion que se ha inventado el matusalen, que nunca habeis nacido, ni existido, que sois una especie de "capa mental para esconderse" que es tan coherente que teneis recuerdos, gustos, personalidad...esto es lo que seria Dire Mcaan, todo ello sobre el cuerpo de lameth, claro, no se crea un nuevo cuerpo, el vampiro sigue ay controlando y decidiendo, pero esta "marioneta con capa mental que tiene conciencia de si misma" no seria consciente de la realidad (que no existe como individuo) si no que creeria que el vampiro le ha escogido como avatar o algo así, como cuando lameth habla a Mccaan, imaginaros que estais interpretando este personaje en una partida y le decís al master "le digo a mi nombre creado, dire mcaan, que hoy va a haber tormenta, que tiene que luchar hoy a cielo abierto, voy a estar atento y cuando sea necesario uso senda del clima 5 para tirar rayos sobre mis enemigos, ahora, como nombre creado, pues oigo lo que me dice lameth y me lo creo, y voy a salir de aventuras contando con lo que me ha dicho...."

Espero estar explicandome, por que yo lo veo clarisimo, pero al verdad es que es como jugar a rol a dos niveles. Es como interpretar la disciplina que usas (seria exactamente eso)

Habiendo escuchado mi teoria (que puede sonar un poco rara) ahora leed estos estractos y cada cual juzgue si coincide o no. Tengase en cuenta que cuando Mcaan se transforma en lameth, (cuando lameth desactiva ofuscación) aunuqe varie la masa muscular, esto no tiene que apuntar a vicisitud ni cosas raras, ofuscacion es mental, y no tiene que ser que cambia la masa, si no que ahora tu la ves como es realmente el cuerpo del matusalen.

—Está noche habrá tormentas —dijo la voz en la cabeza de McCann: —Violentas tormentas con muchos rayos.
El detective, como siempre, guardaba silencio. Nunca hablaba en sueños, sólo escuchaba y recordaba.
Lameth no le ofrecía explicación para las tormentas que se avecinaban, pero McCann aceptaba la información como hechos. El Matusalén que se comunicaba con él mediante su cerebro controlaba grandes fuerzas. Si aseguraba que aquella noche habría tormentas, sólo era cuestión de saber cuándo, no si era cierto.
Violentas tormentas, con muchos rayos. Las palabras resonaban en su cabeza mientras despertaba. Aturdido, levantó el brazo sobre su cabeza y observó el reloj que había sobre la mesilla. Eran casi las nueve de la noche, hora de levantarse.
Cuarenta y cinco minutos después, mientras McCann se preparaba para salir de la habitación, las nubes ya empezaban a encapotar el cielo. El detective no estaba seguro de cómo lograba Lameth alterar los patrones climáticos, pero no le importaba. Por alguna razón inexplicable, el Matusalén quería tormentas sobre Washington aquella noche. El trueno lejano era la prueba de que cuando Lameth quería algo lo conseguía.

—Necesita sangre —dijo Madeleine. —Cuanto más esperemos, más necesitará. Las quemaduras precisan de muchísima vitae y tiempo para recuperarse. Los Assamitas tienen increíbles poderes regenerativos, pero no funcionan sin sangre.
—La mía no —dijo McCann instantáneamente. Se puso en pie y dio un paso atrás. La idea de que Flavia bebiera de su sangre le aterrorizaba. —Lo siento, pero eso es imposible. No puede probar mi sangre.
El Ángel Oscuro giró la cabeza y observó a Madeleine. —No puedo beber la tuya —dijo. —Como bien sabes, los Assamitas estamos malditos. No podemos tocar la vitae de otro Vástago.


La jugada esta es tal que, como digo, el cuerpo esta ay, incluso usando ofuscacion 9, la sangre es vampirica, si la bebe la assamita le descubriria, la personalidad dire maccaan (la disciplina interpretada) "se siente aterrorizada de que le beban" (literalmente) pero realmente es lameth que tiene pleno control.

—Llevo tanto tiempo trabajando de noche que ya no recuerdo cómo es el sol —dijo McCann.

El no lo recuerda.... por que realmente es un vampiro y por eso no ha estado nunca bajo el sol.

Phantomas asintió, algo más confiado. Se volvió hacia el detective. —Tu nombre es Dire McCann. Entre los Vástagos se te cree un mago renegado de la Tradición Eutánatos que trabaja como detective privado. Recientemente has servido a Alexander Vargoss, Príncipe de San Luis. Sospecho que tus poderes mágicos son un engaño, y creo que, como la señorita Varney, eres una Máscara al servicio de Lameth, el Mesías Oscuro.
McCann sacudió la cabeza. —Me temo que estás confundido. —Hizo una pausa, tratando de elegir adecuadamente las palabras. —Soy la voz de Lameth. El Mesías Oscuro me habla en mis sueños. A veces, en circunstancias extremas, dirige mis acciones. De un modo desconocido comparte ciertos poderes conmigo, y en ocasiones llega a hablar con mi voz. Sin embargo, no soy un ghoul, ni una marioneta. Soy el aliado de Lameth, no su sirviente.
—¿Cuánto tiempo dura este acuerdo? —preguntó Phantomas, cuidando de no expresar la duda que sentía.
McCann frunció el ceño. —No estoy seguro. Años, aunque no puedo señalar el momento preciso en el que comenzó todo. — Parecía confundido. —Como Alicia, a veces siento que los recuerdos del Matusalén se vierten sobre mis pensamientos. Recuerdo acontecimientos que tuvieron lugar hace miles de años. Es muy desconcertante. Estoy convencido de que no soy el primer mortal con el que Lameth ha trabajado de este modo, pero no sé mucho más aparte de eso.


Ya veis, el pobre dire mcaan, no se da cuenta de que es un...cuerpo de matusalen ofuscado si quereis verlo así, solo dice lo que tiene que decir para mantener el engaño.

Mi mejor prueba a todo lo que digo es este estracto:

—Entonces sois unos estúpidos —dijo McCann con una risa que no era ni remotamente humana.
Los dos monstruos quedaron estupefactos. Sus ojos se abrieron al sentir algo extraño, algo ajeno en el detective. Elisha se humedeció los labios y se apartó de McCann. La realidad se retorció, y como había ocurrido con las dos Muertes Rojas, los rasgos del detective comenzaron a transformarse.
Se hizo más alto y sus hombros se ensancharon. El rostro adoptó una palidez mortal y sus mejillas se vieron surcadas por místicos tatuajes grisáceos que formaban una telaraña. Una sombra tangible oscurecía sus facciones y los labios blancos y finos se torcieron en una sonrisa desdeñosa. Aún quedaba parte de Dire McCann en aquella cara, en los ojos totalmente negros, pero también había mucho, mucho más.
—¿Quién eres? —susurró la falsa Elaine de Calinot.
—¿No lo adivinas? —dijo el ser que había sido Dire McCann. Aunque no hablaba en voz alta, el sonido inundó toda la estancia. —Siempre he estado aquí, oculto igual que vosotros. Sin embargo, en vez de disfrazarme como otro vampiro, me he hecho pasar por mortal.
—Lameth —dijo Elisha, observando lo evidente. —Eres Lameth, el Mesías Oscuro.
La enorme figura asintió. —Claro que lo soy —respondió. — ¿Había alguna duda de que regresaría cuando el momento fuera el indicado?
Ojos como truenos observaron a las dos Muertes Rojas. Los muros temblaron ante su voz. —¿Había alguna duda?
—¿Y qué hay de Dire McCann? —preguntó Elisha, que tenía más coraje del que él mismo creía. —Era real. Era humano.
—No exactamente, Elisha —respondió Lameth con menos fuerza. —Tras miles y miles de años, hasta los inmortales se aburren de su existencia. Anis solucionó el problema entrando en letargo y sintiendo la vida por medio de sus marionetas, como Alicia. Yo elegí un camino similar, pero al mismo tiempo muy diferente. A lo largo de los siglos he creado una serie de personalidades humanas, y ninguna de ellas sabe que no son sino meras extensiones de mis propios pensamientos. Me anclo cuidadosamente en una pequeña sección de su subconsciente, observando sus acciones, participando en sus aventuras y hablando con ellos en sueños cuando es necesario. Son creaciones de mi voluntad y mis deseos que nunca se cuestionan por qué parte de sus recuerdos parecen incompletos, por qué tienen horarios tan extraños o por qué nunca beben ni comen.
—Imposible —gruñó el falso Alexander Vargoss. —McCann era humano. Lo que estás diciendo no tiene sentido.
Lameth rió. —¿Y por qué iba a mentir? Estoy entre los primeros de la Cuarta Generación y soy uno de los dos únicos que ha alcanzado nunca la Golconda por medios artificiales. Mis poderes están más allá de tu limitada comprensión. Flavia me llamó Máscara una vez, y no tenía la menor idea de lo adecuado que era el término. Ningún ser, salvo un Antediluviano, puede detectar mi verdadera naturaleza. Unos pocos, algunos Cainitas o magos poderosos como Rambam y Horus, son capaces de sentir que Dire McCann es más de lo que aparenta. Esa percepción abre puertas que de otro modo hubieran estado cerradas a un hombre ordinario, pero ninguno de mis congéneres posee la visión necesaria para atravesar mi disfraz y descubrir la verdad.


Vamos, por si no cuadrase perfetamente que esto es Crear nombre, solo le faltaria haber dicho "nadie tiene auspex 9" en vez de "ninguno de mis congéneres posee la visión necesaria para atravesar mi disfraz" Considero que esto es una prueba aplastante, no se vosotros.

Notesé que dice que ni comen ni beben (sus personalidades) pero en otras partes de los libros beben, no tiene sentido, ya, pero vamos, estos libros estan llenos de incongruencias,a la propia annis se la describe como morena y rubia en dos libros diferentes..... supongo que debemos entender que aunque pueden hacerlo, no lo hacen por norma, aunuqe pasen meses, solo lo hacen cuando hay que aparentar (por que tiene algoparecido a la golconda y no lo vomita)

En fin, si tras eso os he convencido, me permito el lujo de afirmar como si fuese concluyente (que creo que lo es) que lameth se escuda bajo crear nombre, pero que su cuerpo está ay (no como el de annis, caso que argumentaré ahora) y que por tanto, dispone de "plena capacidad de su hoja de personaje" no como annis (que ahora nos meteremos en por que no) que está limitada por usar un ghoul como cuerpo, aunque, precisamente por usar un ghoul como cuerpo (lo cual la limita) disfruta de la ventaja de poder moverse bajo el sol.

Parece probado que esto no lo puede hacer lameth en su cuerpo. Esto no significa que la golconda no conceda este don (que tp digo que lo haga) si no que podria ser que la golconda "pura" si lo concediese, pero como lo de lameth es una emulación.....
Lo que si parece poder hacer lameth en su propio cuerpo es comer/beber (y me voy a imaginar que tb eructar, mear, cagar, y esas cosillas que hacen los mortales)

Vamos, ventajas de usar tu propio cuerpo, si, que no te limitas, ventajas de usar un ghoul, tb, que aunuqe limitado, actuas bajo el dia y si te revientan.....bueno....no te han reventado a tí.
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Ultima edición por tzimize el 26 Ene 2006 20:18, editado 1 vez
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:01    Asunto: Responder citando

- Annis

Habiendo demostrado que Lameth se oculta mediante crear nombre (creo que he logrado demostrarlo) paso ahora a poner unos estractos que demuestran que por contra, Annis, usa una Máscara, posee a una ghoul y ella fisicamente se queda quietita en su ataud de plata en el edificio Varney (Bueno, realmente no hay pruebas de que esté dentro del ataud, podria estar ay su ataud y ella estar en otro lado, pero vamos, blanco y en botella digamos que leche)


Los tres cocineros le saludaron con la mirada, pero siguieron con su trabajo. Les pagaban para cocinar, no para hacer preguntas. Devolvió el saludo con la cabeza y se dirigió hacia una puerta con el cartel "SOLO EMPLEADOS". Abrió la puerta y entró.
En la sala había una pequeña mesa, varias sillas, una gran caja fuerte y un armario metálico. Normalmente se usaba para pequeños negocios, como pagar sobornos y gratificaciones a los funcionarios públicos o hacer la facturación diaria. Sólo Alicia conocía otra de sus funciones.
Se dirigió hacia la pared posterior y localizó un pestillo que sólo ella podía ver. Lo giró lentamente. Con un sonido, toda la sección de la pared desapareció, revelando un pequeño espacio tras el despacho. Alicia entró y presionó otro botón invisible. El panel regresó a su posición.
La diminuta cámara quedó inundada inmediatamente por un ligero zumbido: se trataba de un ascensor. Descendía hasta un túnel secreto muy profundo que conectaba el restaurante con el subsolano del edificio Varney. Era uno de los tres ascensores que había en un radio de una manzana, y se remontaba a la época de la construcción del rascacielos. Alicia siempre trataba de estar lista ante cualquier problema.
Recorrió rápidamente el pasillo y llegó hasta una gran puerta negra en la que se podía leer "NO PASAR". No había picaporte ni cerradura de ningún tipo. Alicia empujó, abriendo la puerta sin la menor resistencia. Entró en la siguiente sala y la puerta se cerró inmediatamente a su espalda. Estaba encajada en la pared y no había picaporte en el interior, por lo que no podía abrirse desde dentro; tras entrar en aquella cámara no había vuelta atrás.
Con una sonrisa de desafío, Alicia fue hasta la pared opuesta y apretó la palma de la mano contra una placa de metal. Igual que antes, una sección de la pared se deslizó para revelar el interior de otro ascensor. Entró y la puerta se cerró. La placa estaba codificada para que cualquiera que se encontrara en la sala estuviera encerrado, aunque no por mucho tiempo. Cinco minutos después de que se abriera la puerta negra, el suelo de la cámara cedía y arrojaba al intruso a un pozo de treinta metros lleno de ácido. Era un modo cruel pero eficaz de lograr que los espías no intentaran entrar en el edificio.
El segundo ascensor la llevó hasta la decimotercera planta del rascacielos. Oficialmente, ese piso no existía. Ninguno de los ascensores paraba allí, ni las escaleras de emergencia. En el exterior del edificio, un enorme mural que cubría el espacio entre las plantas doce y quince ocultaba la fachada. Ninguna de aquellas plantas tenía ventanas. El inmenso tamaño del mural y la altura desde el suelo hacían imposible que nadie detectara que correspondía a cuatro plantas, no a tres.
El piso oculto estaba exento de cualquier división o tabiquería. Tampoco había alfombras ni mobiliario alguno. Contra las paredes había varios armarios de madera llenos de ropas y armas. El espacio estaba claramente diseñado de forma funcional, sin pensar en la comodidad.
Una batería de ascensores especiales de alta velocidad a los que sólo Alicia podía acceder era el único modo de entrar o salir. Tres de ellos conducían hasta pasadizos secretos como los que acababa de utilizar. Un cuarto, en la fachada sur, ascendía hasta su apartamento en el ático. También estaba conectado con una sala situada mucho más abajo de la cimentación del edificio, una cámara oculta que no aparecía en ningún plano del rascacielos. Era una pequeña celda a la que sólo ella podía acceder, una cripta que contenía un único objeto: el sarcófago de plata de Anis.

Miró a Alicia. —Eres Alicia Varney, una de las mujeres más ricas del mundo. Sospecho que eres una Máscara al servicio de Anis, Reina de la Noche. ¿Es correcto?
Los ojos de Alicia se fueron abriendo a medida que el Nosferatu hablaba, terminando en una risa. —¿Una Máscara? Hacía más de cien años que no oía ese término absurdo. —Asintió, aún sonriendo. —Se me ha llamado así, aunque me parece un nombre ridículo. Personalmente, prefiero que me llamen debutante, o compañera de viaje.
—¿Admites entonces estar vinculada mentalmente a Anis?— preguntó Phantomas. Hablar con sus ratas era mucho más fácil. Sus respuestas siempre eran directas y en absoluto confusas. Y no hablaban tanto.
—Soy ghoul de la Reina de la Noche —respondió Alicia, como si sintiera la incomodidad del vampiro. —En un modo que no podría describir, Anis comparte mi mente mientras ella descansa en letargo. Por tanto, experimenta la vida en forma humana mientras yo obtengo una pequeña parte de sus poderes y de su memoria. Es un trato justo que nos satisface a ambas. Nuestra relación ya tiene varios siglos de antigüedad.

—La dama en la habitación doce quiere una botella de buen vino —dijo Marcus Drum con una sonrisa lasciva en su feo rostro. —Cariño, ha pedido que seas tú la que se la lleve. Y me ha pedido que no te demores mucho.
—¿Yo? —preguntó Alice, mirando a Drum para intentar discernir la verdad entre sus rasgos retorcidos. —¿Por qué yo?
El anciano rió de forma desagradable. —¿Tú que crees? — respondió. —Puede que sea de esas a las que le gusta disfrutar con jóvenes bonitas como tú, mi pequeña. Algunas de las mejores damas que frecuentan mí establecimiento tienen esas extrañas inclinaciones. ¿Quién sabe? Mientras esté dispuesta a pagarme por tus servicios no me importa. Vamos, muévete antes de que se canse de esperar, y llévate dos vasos. También me lo dijo. Y acuérdate de traerme hasta el último penique que te dé. Si se te ocurre quedarte con algo te azotaré.
Alice ahogó una maldición. Drum era un viejo avaricioso hijo de puta al que le gustaba el látigo. Estaba segura de que, le pagara lo que le pagara aquella mujer, él diría que no era todo, aprovechando para golpearla hasta dejarla inconsciente. Alice lo había consentido durante tres años. El idiota no sabía que en realidad tenía razón, y que era verdad que se había estado quedando con dinero. Permitía que la pegara, pero no le importaba mientras no le dejara cicatrices. Algún día, muy pronto, habría ahorrado lo suficiente como para escapar de aquel nido de ratas y montar su propio negocio. Para el Maestro Drum también tenía planes. Y para su látigo de cuero.
Alice Hale, de veintidós años, era una de las mujeres más bellas de todo Londres. Era una prostituta de cabello oscuro con ojos deslumbrantes y una figura escultural, y su ambición estaba a la altura de su belleza. Había nacido en las calles y había empleado su cuerpo (y a veces su cuchillo) para llegar hasta el puesto de principal chica de servicio en el local El Trago Amargo. Para ella no era más que otro peldaño en su búsqueda de la fama y la felicidad. Otras mujeres del Londres del siglo XVIII habían escapado de las calles y habían llegado a convertirse en miembros de la aristocracia, y para ello solo hacía falta una cierta habilidad sexual... y muchísimo dinero.
Lo primero ya lo tenía. El dinero lo estaba acumulando, pero le estaba llevando más de lo que esperaba. Sabía que su belleza no duraría siempre, pero aún no estaba desesperada. Sin embargo, la ansiedad estaba ahí.
Aquella noche esperaba que la dama de gustos poco frecuentes le diera una propina superior a lo habitual. Ya había hecho el amor con los hombres suficientes como para no sorprenderse con sus peticiones, pero aunque las demás chicas solían hablar de los gustos extraños de algunas mujeres ricas, nunca le habían pedido que estuviera con una dama.
Ligeramente nerviosa, y sosteniendo una bandeja con dos vasos y una botella del mejor vino de la taberna, llamó a la puerta. Los dos vasos también le extrañaban, ya que sus clientes masculinos nunca habían compartido la bebida: no le veían sentido a desperdiciar un buen vino o una buena cerveza con una chica del servicio. Esas cosas no se hacían. Sin embargo, Drum insistió en que la dama quería dos vasos. Todo aquello era bastante extraño.
La puerta se abrió. Excepto por una vela solitaria, el cuarto estaba completamente a oscuras. La noble, envuelta en las sombras, se encontraba frente a ella. Alice se humedeció los labios con la lengua. —Le traigo su vino, señora.
—Ya lo sé, Alice —dijo la mujer. Su voz era rica y profunda, culta y extrañamente exótica. Dio un paso hacia el interior. — Por favor, pasa.
Alice obedeció con suspicacia. Depositó la bandeja con los dos vasos y la botella en la mesilla. La mujer permaneció en las sombras.
—¿Quiere que le sirva una copa, señora? —preguntó, tratando de controlar sus emociones. Odiaba que Drum le tratara como a una baratija, como había hecho aquella noche.
—Para mí no —respondió la misteriosa mujer. Era alta y vestía bien. Por lo poco que Alice había podido ver, sus rasgos parecían muy bellos. No debía ser una mujer que tuviera que pagar a cambio de favores sexuales. La joven pensó preocupada en el tipo de diversión que Drum le había prometido, y en cuánto habría recibido aquel viejo cabrón a cambio.
—¿No quiere vino? —preguntó. —No comprendo.
—No me apetece vino —dijo. —Por favor, sírvete tú una copa. Bebe tanto como desees.
Alice negó con la cabeza. —No, muchas gracias, señora. Es demasiado bueno para gente como yo.
La mujer rió. Su voz era la más sensual que Alice había oído jamás. —No tiene sentido que me mientas, Alice. Por favor, sírvete. Las buenas cosechas son para disfrutarlas, especialmente por el precio que el señor Drum me ha cobrado.
Alice evitó un escalofrío y se sirvió un vaso. Realmente era un buen vino. Marcus Drum tenía una excelente bodega para sus mecenas adinerados. Al menos, pensó, el vino le serviría para desquitarse un tanto por lo que sucedería aquella noche.
—Estás equivocada, Alice —dijo la dama, surgiendo de las sombras para que sus rasgos quedaran iluminados por la luz de la vela. Era la mujer más impresionante que la joven hubiera visto nunca, con el cabello negro y largo, los labios del color de la sangre y un porte aristocrático. Vestía un sencillo traje negro contra el que su piel parecía blanca como la nieve. Se movía con una gracia sinuosa que Alice encontraba bastante inquietante. —No he llegado a ningún trato con el señor Drum. Tu cuerpo no me interesa. Al menos, no del modo que tú sospechas.
—Sabía mi nombre—dijo Alice, que nunca había sabido mantener la boca cerrada.
—Conozco tu nombre, tu lugar de nacimiento, tu historia y tus pensamientos más íntimos —dijo la dama, sentándose cuidadosamente sobre la enorme cama de plumas. —Tus padres son Tom y Molly Hale. Eres la última de siete hermanos. Solo cuatro sobrevivisteis, pero hace años que no los ves. Tu primer contacto sexual fue con Tom Smith, en el día de Navidad de 1714, cuando ambos contabais trece años. A lo largo de los diez años posteriores siguieron muchísimos más.
La dama sonrió. —Quieres coger el látigo del señor Drum y estrangularle con él. La imagen está bastante clara en tus pensamientos. ¿Hace falta que siga? No tienes secretos para mí, jovencita.
Alice sacudió la cabeza aturdida e incrédula. Debería estar asustada, probablemente aterrorizada por aquellos comentarios, pero no sentía nada, salvo el deseo de tomar otro vaso de vino.
—Bebe —dijo la mujer, —y luego siéntate aquí a mi lado. Tenemos que hablar.
—¿Sobre qué? —preguntó Alice, recuperando todas sus suspicacias. —¿Qué desea una bella dama como vos de alguien como yo?
—Más de lo que puedas imaginar —dijo. La pálida luz de la vela se reflejaba en la blancura perfecta de sus dientes. —Mi nombre es Anis, y llevo algunos meses observándote desde la distancia. La reunión de esta noche estaba preparada desde hacía mucho tiempo. No me gusta tomar decisiones equivocadas, y ahora que te tengo delante y noto tus sentimientos sé que he elegido bien. Eres ambiciosa, careces de escrúpulos y eres fuerte. Exactamente como yo.
—No comprendo —dijo Alice. —¿De qué estáis hablando?
—Un trato, Alice —respondió Anis. —Estoy hablando de un trato.
—Sois el diablo —respondió la joven, recordando las historias que había oído de niña. Sus ojos se estrecharon, como si estuviera tratando de detectar unos cuernos o una cola. —O uno de sus servidores.
—¿Importaría que así fuera? —preguntó Anis. —¿Importaría realmente si te ofreciera todo lo que tu corazón desea?
—Ni por un solo momento —respondió Alice con honestidad. —No me asusta pasar la eternidad en el Infierno si eso significa que puedo vivir mis días en la Tierra con esplendor. Lo que importa es el presente. Ésa es mi verdad.
—Opinas exactamente igual que yo —dijo Anis. —Pensamos igual. ¿Por qué preocuparse por el Más Allá? El mundo material está esperando para que lo conquistemos.
La mujer se inclinó hacia delante con un brillo sobrenatural en la mirada. —No soy el diablo, Alice, ni uno de sus servidores. Soy una de los Condenados. Soy miembro de los no-muertos, un vampiro.
—¿Un vampiro? ¿Qué es eso? —preguntó.
Anis lanzó una carcajada. —Parece que no me tenía que haber preocupado por asustarte. Supongo que la ignorancia es una bendición. Un vampiro, Alice, es un hombre o una mujer que muere y que regresa para alimentarse de los vivos. Son criaturas que subsisten únicamente con sangre humana. Estos seres no-muertos, o Cainitas, como muchos prefieren llamarse, son inmortales y prácticamente invulnerables. Pueden ser eliminados mediante la luz del sol o el fuego, o siendo decapitados. Una caída desde un acantilado suele ser fatal. Eso es todo. Algunos, como yo, existimos desde hace más de cinco mil años.
Alice sacudió la cabeza y rió. La potencia del vino le aturdía. —Suplico vuestro perdón, mi dama, pero a mí no me parece que tengáis cinco mil años. No tenéis ni una arruga en el rostro. Más bien tenéis veinticinco. Treinta, a lo sumo.
Con una sonrisa amable, Anis asintió. Inesperadamente, una de sus manos salió disparada y agarró a Alice por la garganta. Después se levantó sin esfuerzo, alzando fácilmente a la joven por los aires. La mano le impedía emitir sonido alguno, y con ojos desesperados trataba sin éxito de liberarse de aquella férrea presa.
Anis abrió la boca, revelando dos largos colmillos que no podían ser humanos. —Con un solo mordisco podría dejarte seca — declaró, agitando a Alice como a una muñeca de trapo. —¿Me crees ahora, Alice, o sigues dudando de mi palabra?
Abriendo la mano, Anis dejó caer al suelo a la muchacha, que con un gemido se frotó el cuello donde se le habían clavado aquellas uñas de hierro. Levantó la mirada hacia la figura que tenía frente a ella. —Os creo —susurró. —Del todo.
—Bien —dijo Anis, sentándose de nuevo en la cama. —Esperaba que la demostración te convenciera. La alternativa era... desagradable.
Alice tembló mientras pensaba en los colmillos. —¿Habríais bebido mi sangre? —preguntó. —¿Me hubierais asesinado por el único motivo de que conocía vuestro secreto?
—La vida humana, querida —respondió Anis con un encogimiento de hombros, —es muy barata. Después de cincuenta siglos los mortales no son para nosotros más que una sombra. No mato sin un motivo, pues ese es el comportamiento de las bestias. No obstante, en caso de necesidad no dudo. Recuerda lo que digo, pues es una lección que deberás aprender y no olvidar jamás.
—¿Qué queréis de mí, si no es mi sangre? —preguntó Alice mientras se servía un tercer vaso de vino. Había recuperado por completo la sobriedad. —Hablasteis de un trato.
—Quiero tu cuerpo, no tu alma —dijo Anis de forma pausada.
—Deseo vivir de nuevo. A través de ti quiero volver a experimentar los placeres de la carne. Ansío volver a comer alimentos de verdad, beber vino, hacer el amor apasionadamente. Como vampiro tales placeres me están vedados, pero con tu colaboración podré volver a disfrutar de todos ellos.
—¿Cómo? —preguntó la muchacha.
—Tras miles de años de existencia —dijo Anis, —mi cuerpo se ha cansado. Gran parte del tiempo, excepto por breves interludios como esta noche, lo paso en un estado de trance conocido como letargo. Mi forma física permanece en un profundo sueño, pero mi mente es libre para vagar donde desee. Una vez se forje un vínculo mental entre las dos, podré fundir mis pensamientos con los tuyos. Se tratará de una relación simbiótica que no te hará daño alguno, pero que me permitirá percibir la realidad a través de tus sentidos humanos.
—Os adueñaréis de mi cuerpo —dijo Alice asustada. —Reemplazaréis mi alma con la vuestra.
—Nunca —respondió Anis, negando con la cabeza. —Eso arruinaría mis intenciones. No quiero que te conviertas en mí. Quiero ser parte de ti, recuperar parte de mi humanidad. Se producirá un cambio en tu personalidad, no hay duda, ya que mis objetivos y ambiciones se harán importantes para ti. Además, absorberás gran parte de mi conocimiento, mi historia y mis poderes. Pero siempre serás Alice, aunque una más poderosa. Alice y Anis están unidas en una sola entidad. Llámanos... Alicia.
—Mencionaste riqueza y poderes —siguió la joven. La mayoría de lo que escuchaba no tenía ningún sentido para ella, pero no le importaba. Lo que importaba era que estaba cansada de la pobreza, cansada de tener que luchar para sobrevivir. Quería todo lo que la vida tenía que ofrecer, y lo quería ahora, no más tarde. E! precio le daba igual. —¿Cuándo?
—Tan pronto como quieras —dijo Anis. —Para completar nuestro trato no tienes más que beber un poco de mi sangre. Unas gotas bastarán. La vitae te transformará en mi ghoul, y como tal tus poderes físicos y mentales se ampliarán notablemente. Mi sangre también frenará el proceso de tu envejecimiento hasta casi detenerlo. Podrás vivir varios siglos. Una vez sellemos el pacto nos ocuparemos de algunos asuntos pendientes en esta taberna. El señor Drum recogerá la amarga cosecha que ha sembrado. Quemar este lugar hasta los cimientos con él atado a la cama será bastante satisfactorio. Tendrás tu venganza, querida Alice, y lo poco que el señor Drum sabe sobre mí desaparecerá con su desafortunada muerte. Después regresaremos a mi casa en el campo. Allí te instruiré sobre toda las cosas que deberás aprender antes de que puedas funcionar como mi alter ego. La pobre sirvienta debe transformarse en una dama, y ni siquiera mis poderes pueden conseguir eso de un día para otro —La voz de Anis se hizo seria. —No hay prisa. Si algo nos sobra, es precisamente tiempo.
—¿Viviré para siempre? —preguntó Alice. —¿No moriré jamás?
—No puedo prometerte eso —respondió Anis. —La carne mortal envejece. No es posible detener el proceso, solo frenarlo. Sin embargo, sobrevivirás a muchas vidas mortales. Puede que alcances el milenio, o incluso más.
—Suficiente para mí —dijo Alice. Entonces comprendió. — No soy la primera, ¿no? Dijisteis que teníais más de cinco mil años. Esta no es la primera vez que hacéis un trato con una joven —Sonrió, complacida con su descubrimiento. —Estoy en lo cierto, ¿no es así?
—Eres la tercera—admitió Anis. —Mi último huésped murió hace una década, y desde entonces he estado buscando otro. Mis gustos son bastante selectos, ya que pocas mujeres reúnen los atributos físicos y las capacidades mentales que deseo. Casi había dado por imposible mi búsqueda... hasta esta noche. —Su voz se suavizó hasta hacerse casi suplicante. —Ansío los placeres de la vida. Estoy terriblemente aburrida con la no-muerte. Quiero volver a vivir... En letargo, mi mente es libre de vagar tanto por el día como por la noche. Quiero volver a sentir el sol sobre mi piel. Quiero sentirme... cálida. Con tu cooperación, empleando tus sentidos, podré hacerlo otra vez.
Alice se humedeció nerviosa los labios. Quería creer que Anis le estaba contando la verdad, pero estaba asustada, terriblemente asustada de ser engañada. Sospechaba que, una vez sellado el trato, no hubiera vuelta atrás.
—¿Hay otros como tú? —preguntó. —¿Otros Cainitas?
—Hay muchos vampiros —dijo Anis poniéndose en pie con una expresión inescrutable. —Existen miles de ellos por todo el mundo. Son los amos secretos de la humanidad, manipulando a las naciones y a las razas para lograr sus propios fines. Pero no es eso lo que quieres saber, ¿no, Alice? Te preguntas si hay otros que, como yo, vivan mediante huéspedes humanos. La respuesta a esa pregunta es no.
—¿Por qué no? —preguntó ansiosa la joven. —¿Qué secretos me estáis ocultando? ¿Están los demás contentos con su destino, o les asustan demasiado las consecuencias?
—No eres estúpida, Alice —dijo Anis. —Ésa es una de las muchas razones por las que te he elegido como compañera. Los Condenados no están ni asustados ni satisfechos. La mayoría odia su existencia, ya que deben .soportar un eterno conflicto con la sed de sangre que ruge en su interior. Se la llama la Bestia Interior. Ése es el motivo por el que muchas uniones entre espíritus Cainitas y humanos están condenadas a fracasar. Cualquier mortal que se conecte con un vampiro cae en la demencia, enloquecido por la desoladora sed de su compañero. Sólo uno de los no-muertos libre de esa maldición oscura puede fundir su personalidad con un humano...
—¿Qué os hace tan especial? —preguntó Alice.
Anis sonrió. —Elegí al amante adecuado.
—N-no comprendo...
—Existe un estado especial del ser —dijo Anis, —conocido como Golconda que sólo unos pocos Cainitas afortunados alcanzan. Normalmente es el resultado de cientos y cientos de años de rigurosa disciplina mental y una intensa meditación espiritual. Un vampiro que alcanza la Golconda logra un absoluto dominio sobre su deseo de sangre. Está en armonía con el universo.
Anis rió. —Por desgracia, alcanzar la Golconda ha demostrado ser prácticamente imposible para casi todos los de mi raza. Se dice que el círculo interno de una misteriosa secta conocida como el Inconnu lo ha conseguido. Otros dicen que la progenie de Saulot, los Salubri, también lo lograron... pero ya no existen. Como ningún vampiro admitirá su pertenencia a ninguno de los dos grupos, en mis más de cinco mil años de existencia aún estoy por conocer a uno de estos seres increíbles.
—Pero vos lo conseguisteis —dijo Alice, y no como una pregunta.
Anis asintió. —Como dije, la diferencia la marcó el amante adecuado. Hace casi seis mil años, en un fabuloso lugar conocido como la Segunda Ciudad, un brillante vampiro alquimista y hechicero, Lameth, creó una poción mediante extraños y esotéricos componentes que inducía artificialmente la Golconda. Sólo había elixir suficiente para dos. El bebió la mitad y el resto me lo dio a mí.
—¿Qué ocurrió con Lameth?
—Aún existe —contestó Anis casi con melancolía. —También pretende ser humano, aunque no sé si utiliza la misma técnica que yo. A lo largo de los siglos hemos vagado juntos muchas veces para luego separarnos, unas veces como amantes y otras como amargos enemigos. Los dos albergamos ambiciones que no pueden compartirse con otro. Entre los Cainitas es conocido como el Mesías Oscuro, ya que la fórmula de su elixir ofrecía la salvación para los Condenados. Sin embargo, e igual que su contrapartida mortal, aún está por regresar.
—Y a ti, Anis —dijo Alice, sabiendo que había terminado la hora de las preguntas, —¿cómo te llaman los demás vampiros?
La Cainita extendió el brazo derecho, llevando su muñeca hasta los labios de Alice. —Yo soy Anis, Reina de la Noche. Ahora muerde, y bebe. Que comience la mascarada.


Vamos, como que irrefutable.
Aqui es donde si os fijais es descrita como morena, (dice que no ha tenido mascaras desde hace tiempo, es ella en cuerpo la que habla) a pesar de que antes en el texto donde se beben la pocima era rubia.....

Lo de lameth pretendia probar que era ofuscacion 9 lo que hacia, esto es mas claro, pero a la vez mas interesante.

Bien, Su mascara es un ghoul. Un ghoul de un cuarta puede desarrollar disciplinas hasta 5 según la pag 71 del adicción fatal. Muy bien. Podriamos pensar que hace alguna cosa rara sobre el ghoul para poseerlo, algo estilo dominacion 5, pero analizando con calma las reglas de dominacion 5 vemos que esto no sirve para funcionar de buen rollito durante el dia, y que para mas cojones muchas disciplinas no podrian ser.......cedidas.

Además, necesitaria el ghoul la experiencia necesaria como para comprar estas disciplinas, en tanto yo lo veo mas como "te poseo y de la misma te paso dones"

Podria entenderse la frase de "tenemos que prepararte" precisamente como eso, como "tienes que ganar experiencia para pillar disciplinas" pero yo no lo enfocaria así, apuesto mas por la linea del "te poseo y te paso dones", y habida cuenta de que los mascaras deberian ser cuartas (nada de mariconadas) para aclarar este punto he creado otro poder de dominacion ( nivel 9 ) llamado Máscara para gestionar esto, que podria ser aprendido en lugar de, o ademas de, hablar a la sangre (tb dominación)
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:05    Asunto: Responder citando

Máscara (Dominación 9)


Como el ganado cuenta historias sobre el hombre del saco, o el monstruo de Loch Ness, la estirpe (sabbat y camarilla) cuenta historias que ya se escuchaban antes de la formación de las sectas.
Historias sin ningún fundamento sobre matusalenes de gran poder capaces de dejar su cuerpo en letargo y poseer otro, vampiro, humano, ghoul o animal para continuar sus movimientos en la yihad. No muchos vampiros conocen estas fabulas, y menos se las toman en serio. Todavía menos creen tener pruebas de su veracidad...

...y el hecho de que nadie las tenga es síntoma inequívoco según los vampiros mas paranoicos de que los mitos son ciertos.

Sistema: Este poder no afecta a animales, a pesar de lo descrito antes, solo humanos (ghoules o no, aunque poseer a un mero humano no tiene mucho sentido) y vampiros.

Se rechaza el crossover poseyendo otro tipo de cosas como un Despertado, Imbuido, hada, demonio (estos son inmunes a posesiones, además), garou, momia...
Si el Narrador determina que esto es posible, debe hacerlo bajo su responsabilidad y creando él las reglas oportunas.

El cuerpo poseído (la Máscara) puede aceptar voluntariamente o no la posesión. Caso de aceptarla, directamente se procede con la tirada. Caso de resistirse a ella, se aplica el mismo proceso que dominación 5 para destruir su FV, excepto que en la tirada de carisma+intimidación el n.o será 6 en vez de 7 para el matusalén.

La Máscara mantiene las condiciones de ese cuerpo, capacidad de envejecimiento, reglas de absorción de daño, penalizaciones por luz solar, etc
Si es el caso de un humano o ghoul, el matusalén podrá actuar a través de él libremente bajo el sol, sin tener que realizar ningún chequeo para mantenerse despierto, en tanto su cuerpo esté recluido y a salvo. Igualmente, un vampiro deberá consumir sangre, dispondrá de las disciplinas propias además de las que le done el matusalén, resistirá letales, etc. Curiosamente un vampiro vinculado, usado como Máscara, al no poder aplicar su voluntad, se considerará desvinculado (y podrá beber sangre, pero ejecutará las acciones que le dicte el matusalén, no las que el desee hacer por voluntad propia o fruto de un vinculo)

Tras haberse unido a una Máscara, los efectos de esta unión no se manifiesta inmediatamente. El matusalén dispone de una escena para retirarse a su lugar de reposo,donde entra en letargo. En ese turno, su consciencia viaja a su Máscara, que gana los beneficios indicados abajo. El matusalén permanece en letargo y como en tal se le considera. Dejará de consumir sangre, no podrá despertarse suceda lo que suceda a su alrededor (aunque si volver libremente a su cadáver rompiendo la relación con su máscara). Evidentemente, su Máscara necesitará consumir sangre para alimentar sus disciplinas (si es humano no podrá usarlas)

Al ganar la condición de Máscara, un individuo recibe del matusalén (que lo controlará a su antojo, o le dará la libertad que desee):
Sus atributos mentales y sociales (excepto APA)
Una Máscara posee una reserva de dados máxima definida por su condición, un humano o ghoul 10, un vampiro según su generación, pero solo para tiradas fisicas.

Sus disciplinas, con el nivel que pueda soportar COMO LIMITE MAXIMO, o menor, si así resulta de una tirada de Manipulación + Intimidación a n.o 6, donde cada éxito equivale a un nivel cedido en todas las disciplinas que posea el matusalén.

Ej: Un ghoul de un 4ª puede tener disciplinas hasta 5 según Adicción Fatal,
pero si obtiene 3 éxitos en esta tirada, solo recibirá hasta 3 niveles.

Las habilidades de conocimientos, así como talentos o técnicas que el Narrador considere adecuado. Si la Máscara posee en algún nivel de los que le cede el matusalén un nivel mayor, se queda con el mas alto, y tras una temporada habitando su cuerpo, el matusalén modificará su hoja cambiando este valor por el de su Máscara, beneficiándose así para siempre de una puntuación más alta de la que tenia cuando empezó la posesión. Una Máscara rompe su nivel máximo en una habilidad (5 para ghoules y humanos, variable por generación para vampiros) pudiendo alcanzar 9. Así, si un matusalén de academicismo 9 usa como máscara a un sin techo de academicismo 0, este no soo alcanza academicismo 5, si no 9.

El valor de FV, si es más alto que el del huésped

Mientras el matusalén esté gobernando a su Máscara (no cuando le permita actuar libremente) se usarán las virtudes del matusalén, siendo inmune la Máscara a las perdidas de humanidad que el matusalén pueda experimentar.

Los efectos mentales que el Narrador estime, como defectos mentales, defectos de clan no físicos (la ira brujah, la introspección toreador...)

Por supuesto, todas las ventajas narrativas de ser el huésped de un matusalén, como recuerdos, los trasfondos apropiados...

Mientras dure esta posesión, la experiencia usada para aumentar niveles son para la máscara, sin anotarse ningún cambio en la hoja del matusalén.
Efectivamente, si un individuo con atletismo 2 es poseído y sube esta habilidad de 2 a 3 por xp, es su hoja la que recibe el beneficio, y si, habiendo recibido del matusalén ocultismo 4, desea subirlo a 5, y lo paga, también es para él el beneficio, aunque, en estos casos en los que la máscara paga nuevos niveles a partir de la puntuación cedida por el matusalén, cuando se deshaga la posesión el matusalén recibe esta mejora en su ficha, y el huésped recibirá el aumento sobre su puntuación de partida. (Perdiendo lógicamente los niveles cedidos)

Ej: Si el matusalén abandona a su Máscara, siguiendo con el ejemplo de arriba, la puntuación de ocultismo en su ficha se actualiza de 4 a 5, y el 4 que dio a su máscara al poseerle, este lo pierde, volviendo a su valor original de 0 (imaginemos) PERO como pagó subida de un nivel, su nivel ahora es de 1 para siempre, no 0, ya que pagó una subida de 4 a 5 para esta habilidad.

El matusalén puede abandonar la Máscara a voluntad, pudiendo antes de irse aplicar contra esta otros poderes de Dominación (para alterar su memoria, p.ej), y la Máscara podría recuperarse rápida o lentamente, como con Dominación 5.

Si la máscara resulta destruida, el Matusalén no sufre perjuicio alguno. Su conciencia retorna a su cadáver original y este se despierta donde quiera que estuviese sin mayor problema.

Los penalizadores por heridas sobre el cadáver del matusalén se transmiten a su Máscara, aunque solo se considera el mayor, en caso de que esta también esté herida. El cadáver de un matusalén como cualquier vampiro en letargo, no puede curar heridas mientras él opera a través de una Máscara.

Ej: Si el matusalén sufre un -5 por heridas, y sin curarlas toma una Máscara, esta parte con una penalización de 5 dados a su reserva, si luego ella misma sufriera heridas hasta penalizarla 2 dados, no sufriría una penalización de 7 dados, si no la mayor, que es de 5.

Si el cadáver del matusalén es destruido, este queda prisionero en su Máscara (el mayor miedo de estos matusalenes. Se invita a los narradores a concentrar toda su sabiduría para darle al cadáver un refugio SEGURO) Podrá sobrevivir indefinidamente, en el estado y con las capacidades que se encuentra, pero cada amanecer chequeará coraje (n.o 8 ) o de lo contrario será arrancado a la Umbra donde se perderá su espíritu para siempre. Una Máscara puede ser abrazada, pero el matusalén es expulsado en el momento de la muerte. Una máscara no puede ser abrazada (moriría) si el matusalén está atrapado en ella por no poseer un cadáver propio. En caso de que una máscara sea vampiro y comience a ser diablerizada, el matusalén regresa a su cadáver (Si no posee ya uno, se pierde en la Umbra) Cualquier puntuación de Fe Verdadera inmuniza contra este poder de Dominación. (Amigo Narrador, si vas a admitir la posible existencia de Magos Máscaras deberías plantearte que cualquier puntuación en las esferas de espíritu o mente lo haga también)
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:07    Asunto: Responder citando

PARTE III: LA POCIMA DE LAMETH

Se habla mucho (o se hablaba, cuando este tema estaba de moda) sobre la copa de lameth, como quien habla de UNA copa en concreto, un caliz especial magico o así, y se dice mucho la frase (en parte gracias a los documentos de este autor que estoy comentando) mitica de "un objeto tan fabuloso como la espada de Troile o la copa de lameth"
Habia teoria que si tal copa de lameth era lo que habia acabado siendo llamado el santo grialm que acabó en manos de josé de arimatea, recogió la sangre de cristo en la cruz...vamos, ya sabeis, lo que es la historia del santo grial....

Yo lo que creo que es que todo esto es infundado igualmente.

Por que habia de ser la espada de Troile especial? Al menos especial mas alla de ser de buena calidad y tal, se supone que por ser "la espada de troile" tiene que ser magica y tener algo extraño? No se, es como decir que son magicos la espada de troile, el cayado de tremere, el collar de calaveras de capadocio o similares, por que van a tener que tener de entrada UNA espada, UN cayado, o UN colgante? Es una visión un tanto simple, Troile tendria un espada, quizás una buena, quizas hasta pudiera tener una espada que causase agravados, si, pero lo que rebato es que ya como que se asocia "como era troile pues espada magica, tremere tendrá bastón magico, y ventrue un liquido que convierte en oro todo lo que toca" eso son clichés, es mas que posible que la espada de troile fuese un simple espada, que tremere no use bastón, o si lo usa use uno de esos que se crean con el ritual de nivel 5, y que lameth no tuviese tal copa. Este es el tema.

Si es un alquimista, puede que usase UN recipiente en concreto para trabajar, como una temporada nosotros podemos tener UN vaso en concreto en el cuarto, pero la gracia es que lameth desarrolló una formula, un liquido (que quizás guardó en un recipiente) NO UN RECIPIENTE MAGICO, ya que tras beberse las unicas dos dosis que creó, no creó más, y se dice que rompió la formula.

El tema es que inventó un liquido, era alquimista, no creó un recipiente, deberia de estar claro que no deberia existir un recipiente que al hechar algo en el gana x propiedades por que ese recipiente es "la copa de lameth" ya que tal cosa puede no existir, como puede no existir "la espada de troile"

Y en caso de existir tal recipiente, por que iba a tener propiedades especiales?

Que uno ya ha oido/leido de todo......

La idea de fondo es buena, yo introduzo la eyenda de lameth en mi mdt junto a la eyenda de su pocima/caliz. En mi mdt existe la eyenda entre los vampiros de lameth (que resulta que realmente existe en mi mdt) y su copa, que algunos dicen que podria ser el santo grial, hasta ay, si, pero yo como master se que no existe tal copa y lo que importaba era el secreto del liquido.

Esta era la relexion que queria hacer.

Y este el texto de donde nace esta leyenda de un "caliz magico"

—El Apócrifo de los Condenados —susurró Etrius, casi como si se asustara de sus propias palabras. No le gustaba lo que estaba oyendo. —Las verdades no reveladas de Caín, el Tercer Mortal, tal y como las contó Seth, su ghoul. Los secretos definitivos de los Vástagos.
—Un premio tan valioso como la legendaria Copa de Lameth —dijo Spizzo. —O la Espada de Troile.
—Y probablemente igual de ficticio —dijo Etrius, sintiendo aumentar su furia. —A lo largo de los siglos ha habido cientos de rumores sobre la aparición del Apócrifo, pero nunca se han materializado.


Si bien, aunque en el libro este al final resulta que esto de los apocrifos es verdad (verdad desoficializada, como toda esta trilogia) ya veis fuera de interpretación de donde nace todos estos dichos de que "la copa de lameth" es mágica y gaitas.

Lo que si es interesante es intentar ver este elixir que propiedades tenia.

No entro en si estos son los beneficios de la golcond o esto es una emulacion de la verdadera golconda y por tanto no tiene por que ser lo mismo (que es lo que yo creo), pero voy a intentar dar un listado de las cosas que eyendo las noveles ves que estos señores que han ingerido la formula pueden hacer:

- Beber. Annis bebe por que es un cuerpo ghoul, pero a lameth se le ve (y usa su cuerpo) bebiendo minimo una vez en la trilogia un vinos francés. Minimo una vez bebe. En otras ocasiones rechaza una copa por que dice que el bebe cosas mas fuertes, puede parecer excusa, pero biendo que una vez minimo ha bebido..... En otra ocasión un mago se queda dormido y al despertarse hay una botella medio vacia y le dice lameth "tranquilo que mientras dormias me ha hecho compañia el whiskey" Es posible que hubiese tirado el liquido por la ventana y decir que se lo ha tomado, si, pero insisto, minimo una vez bebe, con lo cual estas otras pueden colar. Por otro ado, llega a decir que sus....."disfraces" nunca beben........pero que esperamos encontrar de coherente, si ya os digo, a la propia annis le cambian el color de pelo de rubia a morena de un libro a otro..... yo vreo que pueden beber, y por ello, me imagino que tb comer.

- No parece otorgar resistencia a la luz solar. Lameth, que usa su cuerpo, se sigue moviendo de noche.

- Les quita la bestia, no parecen tirar autocontrol ni tner sed ni necesitar beber sangre para sobrevivir, aunuqe, a pesar de que lameth no caza en toda la trilogia (se supone que empezaba con la reserva de sangre a tope? ida de olla sin mas?) Annis al "irse de aventuras" pilla un ascensor secreto y baja a una planta secreta a beber algo. Una reserva de sangre? Yo me imagino que sí. Por que claro, para disciplinas digo yo que seguirán gastando sangre.
Ya he argumentado por que yo creo que el tema era el liquido.

Y yo diria que la famosa pocima no les causa otros efectos.
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:14    Asunto: Responder citando

Bien.

Si habeis leido hasta aquí es que esto os interesa, ahora voy a plasmar lo que sería mi particular visión de su historial. Parto de la premisa de que sus recuerdos de sus tiempos como mortales son verdaderos.
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:20    Asunto: Responder citando

PRIMER ACTO

“No solo te expulso, si no que te advierto. Tu camino te lleva a una oscuridad de la que no saldrás hasta que finalmente mueras arrepentido, hechicero.
Has venido buscando poder y secretos y te marcharás solo con la certeza del negro sino que te aguarda. Recuerda esto cuando estés solo en la noche y sueltes tu cólera sobre el mundo para tapar tu soledad”

Lameth despertó sentado en el lecho de Annis, con la princesa de Ur a su lado, desnudos en la oscuridad. El sudor frío le recorría todo el cuerpo. Se tumbó nuevamente en el lecho y se arropó con las pieles de carnero dejando que la princesa lo envolviese con su abrazo.
- “Si los guardias de mi padre te oyesen aquí dentro...”
- “Si me oyesen y entrasen para mantenerme alejado de ti como quiere tu padre haría con ellos lo que me plazca, porsupuesto. Perturbarme cuando tengo cosas importantes en mente no es recomendable.”
- “¿Y que tiene en mente el poderoso hechicero?”
- “No lo hallo divertido, Annis, es la misma pesadilla cada vez que duermo, es lo único que no puedo controlar, y eso me exaspera!!”
-"Nunca me dirás lo que te sucedió ¿verdad? Es inútil que intente sonsacarte amor mio”
-"Ni a ti ni a nadie lo revelaré nunca, primero por que no es ese mi deseo, segundo por que temo por tu cordura si hablase."
-2Tienes miedo Lameth – dijo la princesa recuperando la seriedad- y solo tienes miedo cuando hablas de aquello. ¿Que edad tienes amor? ¿100 años? ¿1000? ¿Cuando sucedió aquello? Eres anciano incluso para un mago, existías antes que mi imperio y nunca has mostrado temor por nada. Te ríes del poder de los dioses y te mueves por la ciudad de los vampiros como si fueras uno de ellos. ¿Que sucedió, Lameth? ¿Quien eres, amor? ¿Cual ha sido tu vida?"

Lameth abandonó el lecho, saliendo del abrigo de las pieles y se comenzó a cubrir en silencio con sus atavíos. Annis contempló el cuerpo enorme de guerrero de su amante, un cuerpo marmóreo, propio de un titán guerrero, pero cubierto por runas de poder tatuadas a fuego, el pelo largo hasta los hombros y los gestos decididos.

- “Solo te lo explicaré una ultima vez, mujer, y por tu bien, entiéndelo. Día tras día me muevo entre verdades que te harían enloquecer si las conocieses, pacto con seres, muertos o directamente no humanos con poderes que escapan a tu imaginación. Si te respondiese, tu vida no volvería a ser la misma. No me hagas perder el tiempo. He vivido varias veces la duración de una vida, y los sacrilegios que me imaginas realizando en mi cripta los he superado con creces. Fui humano una vez, pero he vencido a la muerte gracias a la alquimia, no puedes indagar en mi vida como indagas en la de tus criados, mujer, solo eres una gota fluyendo por el río de mi vida, mis perspectivas alcanza hasta donde tus descendientes jamás conocerán.”
- “Y a pesar de eso, mis favores me han ganado tu amor, ¿tu magia no tiene defensas para eso?”

Lameth se acercó al rustico arco de piedra desde el que e divisaba parte de Ur. Hizo un gesto a su amante para que se uniese con él en la fría apertura en la pared. Annis abandonó el resguardo de las pieles y se acercó al alto hechicero agarrándose a él.

- “Contempla el logro de tu padre, Ur La Gloriosa, un legado que un día será del hombre que te posea. Tu padre me teme, y cree que es esta ciudad lo que ambiciono. Tu padre no entiende que esta ciudad y sus habitantes me importan bien poco. Te seré sincero, princesa. En mi existencia solo existe mi arte, pero mientras no perturbes mis planes, te amaré. Te deseo, eres la primera mujer que he conocido y quiero retenerte conmigo, pero no así, estos meses me han parecido años, pero antes o después morirás. Ni siquiera yo soy intocable por la parca. Algún día todo acabará en cualquier caso, todo mi poder, todos mis logros... y solo quedará el vacío. Tu también desaparecerías, al final, por mucho que mis elixires prolonguasen tu vida.
Mi deseo no es gobernar Ur, ni estas tierras, mi fin ultimo es pervivir, solo cuando me halla
garantizado la inmortalidad buscaré la divinidad.”
- “Estas loco, amor, gloriosamente loco”
- “Para las criaturas inferiores es comprensible una percepción así, más hallaré mi destino, Annis, eso lo sé con seguridad, tengo ambiciones y planes para saciarlas. Pero -atrajo a su amante contra si- sin ti de nada sirven. Tengo miedo cuando me duermo, tengo miedo, y todo mi poder no me sirve tanto como tus abrazos. No es generosidad, es necesidad, quiero que compartas mi plan. Solo tú curas mi miedo, y quiero que seas parte de esto por tu propia voluntad. Te necesito, te necesito como a cualquiera de mis pócimas.”

Annis no era una mujer corriente, pero saber lo que sabia sobre su amante bastaba para asustarla. El hechicero se había fijado en ella hacia meses, la mujer mas bella de Ur, pero había sido ella quien había conducido el juego viendo el poder que el hechicero ofrecía, lo que no esperaba es enfrentarse a lo que sabía estaba a punto de ofrecérsela.

- “Lameth, se lo que me propones, lo sabe todo el mundo. Caminas por la ciudad de los vampiros y te entrevistas con la muerte. Quizás tu puedas seguir ese camino, pero yo, ni quiero pensarlo, si pactas con la muerte...”
- “Nadie puede pactar con la muerte mujer, ni yo mismo. No es la parca mi confidente si no un vampiro llamado Ashur. No pretendo negociar mi inmortalidad con la muerte, si no pactar mi conversión en vampiro. Ashur está interesado en mí como yo lo estoy en la vida eterna, un pacto de mutua conveniencia que estamos negociando. Cuando yo haya sido convertido, podré pasarte el don de la inmortalidad a ti, vivirás eternamente junto a mí, comenzaremos de nuevo y llegaremos hasta donde queramos”
- “Solo un loco pensaría así, por Tiamat, hablas de dejarte morder como de alistarte en el ejercito”
- “Es el miedo el que habla por tí, Annis. Gozó de ti con placer, pero también conozco tu mente y se lo que buscas en mí, y te lo estoy ofreciendo. Yo se lo que anhelo, y quiero obtenerlo contigo, dándote lo que tu deseas. ¿Ur? Un reino, oro, un ejercito y una legión de esclavos, yo te ofrezco ver como el viento arrastra la arena que fue Ur, ver morir a los nietos de los nietos de quienes hubiesen sido tus esclavos, entrar al templo de Tiamat y derribar sus estatuas, erigirte tu propio templo, tener la fuerza para doblar a un legionario con un pensamiento y para derribar un muro de un golpe, vida eterna Annis. No puedes aspirar a nada mejor. Acabarás muriendo si no aceptas este ofrecimiento, y harás que mi eternidad no me sirva de nada si me haces tomarla solo.”

La princesa se apretó contra el hechicero, arrullados por la tranquila claridad que precede al alba, con sus ojos fijos en el horizonte.
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:22    Asunto: Responder citando

SEGUNDO ACTO


“¿Es esto totalmente necesario, Lameth?”
“Totalmente. La próxima vez que acudamos a estos salones seremos inmortales. Entraremos tomados del brazo vestidos con sedas y beberemos entre ellos de sus mismas copas, pero esta noche debemos de causarles buena impresión. Si no nos ganamos su respeto nuestra inmortalidad podría ser muy breve, Annis. Ashur nunca ha convertido a nadie, está interesado en mí, pero no si valgo un precio que no compense pagar, debemos entrar y ganarnos el respeto de todos.”
“Suponiendo que no se les antoje devorarnos, o que decidan devorarme solo a mí”

La pareja se encontraba en una amplia antesala. Dos puertas dobles cerradas permitían entrar a la habitación que se encontraba detrás, de donde salían unas cuantas voces. Lameth ya había estado antes en el salón al que habían sido invitados para ser conocidos por los nietos y biznietos de Caín que deseasen hacerlo, pero Annis nunca antes había puesto los pies en la ciudad de los muertos.

Hacía meses que Lameth había propuesto a la princesa de Ur abrazar la muerte en vida con él, la había dejado en Ur y había viajado a esta, la Segunda Cidad, como la llamaba Ashur, hacía ya semanas, había cerrado el pacto con condiciones con el nieto de Caín y había vuelto a por la princesa, escapando de la ciudad de su padre. Esta mima noche habían regresado, en la noche precisa, con unas noches de retraso respecto al plan original de Lameth, y aquí se habían presentado, caminando entre las calles de esta ciudad donde los muertos gobernaban a los vivos, estando más cerca de lo que la princesa había estado nunca de un vampiro.

La servidumbre del castillo (ghoules, intuía Lameth) había sido amables en el trato con ellos y el único vampiro con el que se cruzaron dirigiéndose a esta sala (Lameth no lo había visto antes) se había limitado a admirar con lascivia y descaro (el descaro de un vampiro acostumbrado a tomar la vida de cualquiera con quien se cruzase a voluntad) a la princesa y continuar su camino.

Lameth agarró a la princesa por la cintura.

“Antes me preocupa que sea otro inmortal el que decida convertirte antes de que yo tenga oportunidad” - La voz del hechicero se volvió dura, y sus ojos se clavaron en los de la princesa desde lo alto de su rostro tatuado con runas arcanas de poder - “ Debes entrar sin mostrar miedo. Deja claro que me perteneces, pero no permanezcas detrás mio, muevete entre ellos, encantales. Debes de hacerlo para tener algún futuro una vez te introduzca en el mundo de la noche, hazles ver que su círculo gana acogiéndote, pero cuidate de que alguno te desee para él, su voluntad basta para gobernar tu mente, el elixir que te he dado a beber no te escudará de los mas poderosos entre ellos. Mantente alerta y que quede presente que perteneces al futuro chiquillo de Ashur, pero tampoco esgrimas este rol como si tuvieras miedo. Intenta actuar como si fueras su igual”
“Si algo sale mal, no podre escapar, y tu no podrás defenderme”
“Entonces tendrás que velar por que todos queden fascinados por tí. Recuerda que eres princesa de Ur La Gloriosa, todos han oído hablar de Annis, intenta estar a tu altura”

La pareja entró de la mano y sin miedo a través de la doble puerta de bronce tallada que daba acceso a un peueño pasillo de apenas tres metros de largo, donde ardía una antorcha a cada lado de la pared, y que finalmente se ampliaba para formar el amplio salón donde una decena aproximadamente de vampiros se divertían.

Lameth pensó que por la mezcla de indiferencia y curiosidad que demostraban (aunque le constaba que los vampiros estaban acostumbrados a alejar sus pensamientos reales de sus rostros) era posible que hubiesen oído su pequeña charla fuera del salón.

Lameth había acudido con su túnica de ritual, tejidas en ellas runas de poder que deberian de mostrar a los vampiros duchos en las artes ocultistas (le constaba probablemente todos los aquí presentes) el grado de poder que había llegado a dominar. Portaba en su zurda un bastón de mago y su diestra agarraba la mano izquierda de la princesa, vestida (lo imprescindible) con seda semitransparente, plata y oro como solo el vestuario de una princesa podía contener.

El salón era amplio, abovedado, con gárgolas esculpidas donde comenzaba la boveda del techo, entre las aperturas de los arcos abiertos en las paredes que comunicaban con el cielo nocturno y estrellado.
El salón estaba desamueblado totalmente, excepto por una larga mesa de mármol sin silla alguna colocada a lo largo según se entraba en el salón. Sobre ella, decenas de griales reposaban abandonados como parte de los preparativos de la reunión, llenos de sangre, esperando ue alguien las tomase y abandonase nuevamente una vez vaciado su preciado contenido. Algunas hallábanse ya vacias. Algunas antorchas más repartidas por las paredes acababan de iluminar la estancia en estas horas de vigilia.

Tres vampiros discutían con aparente jocosidad (al menos esa fachada proyectaban en sus gestos y rostros muertos) algún tema junto a la mesa, dos a un lado (un vampiro y una vampiresa) y el tercero en frente, al otro lado. Lameth reconoció a Troile, ya había visto su rostro en otra ocasión, y Ashur le había hablado del rebelde chiquillo de Brujah. Mientras entraban sin miedo en la estancia, Lameth idetificó al fondo de la sala a Ashur, quien se dirigía hacia él. Y entonces fue consciente de que estaba rodeado de seres inmortales, nietos y biznietos de Caín, el primer asesino, y aunque podía imaginarse los nombres de algunas de las leyendas que estaban aquí presentes, solo conocía el rostro de Ashur y Troile.

Annis se soltó de su mano y se giró en su trayectoria hacia a la mesa, más fué Troile, con la conversación en la que momentos antes participaba detenida, quien sonrió dejando entrever sus colmillos y tomando una copa, se la alcanzó. Annis reprimió el miedo que la provocaba el pensar que aquel vampiro hubiese podido leer su mente, y sonriendo con una sonrisa que habia esclavizado a muchos hombres, la tomo dirigiéndose al vampiro con el cual ya hablaba Lameth, para ofrecérsela como signo de respeto.

La noche fue larga, intensa, inmortal desde cierto punto de vista, a pesar de la tardía hora a la que habían acudido al salón. Solo tres vampiros más entraron al salón tras ellos, y tres humanas claramente vinculadas que acudían como ovejas al matadero perfectamente conscientes de su destino, y como tal, fueron ejecutadas, desangradas cada una pasando por el inmortal auditorio de boca en boca y después sus cadáveres vaciados retirados por otros ghoul que en secreto anhelaban nunca tener tal destino.

Mientras los griales eran vaciados lentamente, Annis charló con varios vampiros y con las dos vampiresas que hubo presentes. Aguantó miradas muertas y la evidente lujuria de Troile, aguantó el contacto frío de depredadores eternos, y mantuvo su compostura cuando los inmortales hablaban de ella como si fuese alimento, acudiendo solo junto a Lameth y Ashur cuando temía por su vida.

Lameth, por otro lado, no se separó de Ashur, le fueron presentados los allí presentes, mientras Annis escuchaba. Cuando le presentaron a Brujah, algo en la mirada de ese cadáver, le hizo sospechar.

El resto de la noche fue tranquila para el hechicero. Era evidente que todos sabían que Ashur iba a transformarlo, y resultaba evidente que lo aceptaban en su circulo, y se diria que tambien conocían sus propósitos para la princesa. Cuando el alba se acercaba, Ashur llevó fuera a Lameth, charlaron, debatieron, y finalmente, como Lameth había supuesto antes de entrar al salón, mientras pensaba en si Annis sería devorada en su necesaria ausencia, fue abrazado como se había pactado. Ashur le vació tras pedirle una última reflexión sobre ello, y dejo caer unas gotas de su pecho (cortado por sus uñas) a su boca, lo dejó morir, para después verlo levantarse y abrazarle como su primer hijo mientras la noche moría.

Lameth volvió sin Ashur al salón, preparado un refugio contra el sol desde antes de entrar al salón. Salón que estaba ya desierto, las copas recogidas. La noche se daba por concluida y los muertos volvían a sus tumbas. Solo Troile esperaba en el salón, apoyado, semi sentado, en la mesa de mármol, y las puertas de bronce abiertas de par de par.
El biznieto de Caín levantó su mirada y la clavó con negro regodeo en los ojos del ahora capadoccio. Sus palabras persiguieron a Lameth durante años.

“Brujah la ha tomado para sí, y te felicita por entregarnos a una mujer tan espectacular. El tributo que esta noche has pagado, capadoccio, compra merecidamente tu derecho a ser uno de los nuestros, y asegura futuras noches de gozo para mi sire”

Con orgullo, jactancioso, Troile caminó fuera del salón haciendo a un lado a Lameth, mientras la bestia explotaba en su pecho por primera vez y luchaba por contenerla, evitando desnudar sus colmillos y lanzarse a la espalda de un rival que le superaba con creces.
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:22    Asunto: Responder citando

TERCER ACTO

Una lámpara de aceite solitaria tembló cuando la fría brisa recorrió la estancia, apenas iluminada. Enormes sombras negras, proyectadas por las grotescas gárgolas de piedra repartidas por todo el lugar, bailaban en las paredes de arenisca. Un brazo espiral cubierto de pictogramas se cerraba alrededor del suelo de baldosas rojas. Los dibujos terminaban en la base de una mesa ancha y elevada construida en bronce, piedra y plata, justo en el centro del escondite.
Alrededor había un círculo de trece cirios verdes que ardían con una pequeña llama azulada. En lo alto de la plataforma había decenas de vasijas de barro cocido, cada una llena de algún extraño fluido. Dos figuras se apoyaban en la mesa mientras contemplaban el recipiente de mayor tamaño. En sus ojos ardían fuegos similares a los de las velas.
El hombre medía casi un metro noventa y era de hombros anchos. Estaba vestido con una bata y un par de sandalias. El cabello, negro como la noche, le llegaba hasta los hombros. El rostro, delgado y bien trazado, tenía la nariz achatada, la barbilla afilada y los labios finos. La piel demasiado blanca y los símbolos místicos dibujados en sus mejillas denotaban que no se trataba de un hombre normal... ni un vampiro normal. Era Lameth, chiquillo de Ashur y el mayor hechicero que había pisado nunca la Tierra.
La mujer a su lado era igualmente impresionante, y estaba vestida de modo que mostraba sus muchos encantos. Era tan alta como Lameth, pero su melena era rubia, del color de la luna nueva. Sus grandes pechos, delgada cintura y anchas caderas ayudaban a que muchos la consideraran la mujer más bella, viva o muerta, de la Segunda Ciudad. Sus inmensos ojos, su sonrisa cautivadora y sus labios gruesos eran la prueba de que ni siquiera la muerte podía apagar las pasiones que ardían en su interior. Era Annis, en su día princesa de Ur pero ahora chiquilla de un vampiro de la tercera generación conocido como Brujah.
—Trabajé durante dos siglos —declaró Lameth —perfeccionando este elixir. Muchas fueron las ocasiones en las que creí que nunca terminaría.
—Esas fueron las noches en las que yo intervine —murmuró Annis, —ofreciéndote el coraje necesario para continuar. Como corresponde a dos amantes.
Lameth rió burlonamente. —El papel de esposa amantísima no es para ti, mi querida Annis. No me animaste por sentimientos de amor, sino por tu pasión devoradora. Tu motivación procedía únicamente del deseo de vivir eternamente, libre de las bestias que acechan dentro de todos los Vástagos.
Annis rió entre dientes. —¿Por qué eres tan cínico, Lameth? No te recuerdo rechazándome en aquellas noches en las que te enseñé que incluso los muertos vivientes pueden disfrutar con los placeres del amor físico. Parecías un estudiante bastante interesado en la lección.
—Igual que instruiste a tantos otros —respondió Lameth sonriendo. —Tus amantes son legión, Annis. Si no estuviera seguro de tus orígenes mortales pensaría que Brujah había Abrazado a un súcubo como chiquillo. Desde hace un tiempo escucho rumores increíbles que te relacionan con Troile, aunque me resulta difícil comprender qué puedes ver en ese rebelde.
Annis entrecerró los ojos y escudriñó la estancia, como si estuviera buscando espías. —Sólo a ti, Lameth, te revelaría la verdad, pues a pesar de tus palabras te amo. Fuimos amantes en vida y lo hemos sido en la muerte. Es imposible romper los lazos que nos unen. Eres el único Vástago en el que puedo confiar.
—Del mismo modo que yo te confío los secretos de mi elixir —respondió Lameth con seriedad. —Si los otros supieran de su existencia ambos sufriríamos la Muerte Definitiva, especialmente cuando descubrieran que apenas tenía ingredientes para dos tratamientos. Mi destino está en tus manos. Como dijiste, nuestra suerte está unida. Puedes confiarme tu secreto, por muy prohibido que sea.
—Necesito liberarme —dijo Annis. —No sólo de la sed insaciable que amenaza mi cordura, sino también de los grilletes que me atan a aquel que me convirtió en lo que soy, mi sire. Yo, que una vez fui la hija del rey de la mayor ciudad del mundo, no puedo soportar la idea de servir a otro. Debo romper mis cadenas. Aquel que gobierna mi voluntad debe morir.
—¿Tramas la destrucción de Brujah? —susurró atónito Lameth. —Imposible. Nunca conseguirás acercarte lo suficiente como para lograrlo. No se fía en nadie.
—Error —respondió Annis. —Confía en su primer chiquillo, su favorito, Troile.
Lameth la miró confundido. —Troile venera a Brujah. Trata a su sire como si fuera un semidiós.
—Hasta los dioses pueden ser destruidos —dijo ella formando con sus labios una sonrisa de satisfacción. —Troile podrá venerar a su maestro, pero me desea. La pasión es más fuerte que la fe, mi amado. La pasión oblitera la razón. Troile me pertenece.
Lenta, sensualmente, Annis se pasó las manos por los pechos y los sujetó con las palmas. Sus ojos refulgían.
—Pronto, muy pronto, mi amante intentará matar a Brujah. Si lo logra, seré libre. Si fracasa, hay muchos otros Vástagos a los que seducir. Muchos.
—Si Troile bebe la sangre de Brujah será de la tercera generación.
—No me importa —rió Annis. —Conociéndolo, se verá tan superado por los remordimientos que huirá para siempre de la Segunda Ciudad. El poder no significa nada para esos idealistas advenedizos. No importa su generación, mi marca estará sobre él. Ahora y siempre.
—Estás loca —dijo Lameth. —Gloriosamente loca. Aunque cuestiono los métodos que empleas, comprendo perfectamente tus sentimientos hacia la esclavitud. Ashur no demanda nada de mí, pero aun así odio su gobierno. Si pudiera deshacerme de mi sire, lo haría.
—Encuentra un peón al que manipular —respondió Annis. —Quédate siempre en la sombra, fuera de la vista. Deja que tu agente corra los riesgos y sufra las consecuencias si fracasa. Siempre que sea posible, Vincula con Sangre a tu confederado antes de actuar y asegúrate de ordenarle que olvide tu papel en la trama.
—Eres la inquinante más consumada —musitó Lameth con admiración.
Annis se acercó a él. —Eres el único que significa algo para mí, Lameth. Así fue en vida, y así es en la muerte. Auxíliame en mis planes. Ayúdame a socavar a la tercera generación. Juntos podremos gobernar el mundo.
Lameth tomó el recipiente que contenía el elixir y llenó dos copas con el negro líquido. —Bebe —ordenó. —Esta poción destruirá la malvada hambre que nos consume. Bebe y entonces discutiremos sobre el futuro.
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:24    Asunto: Responder citando

CUARTO ACTO

El jardín interior del monasterio de San Timoteo resulta sorprendentemente grande para tratarse de un patio santuario. Resguardado de los elementos está protegido por los altos muros del monasterio y tres grandes rocas alzadas en su lado norte. El jardín está rodeado en tres de sus lados por muros de piedra gris. Sólo las formaciones rocosas marcan el lado norte. Este "muro" incluye varias grutas ocultas. Los monjes han plantado varios arbustos y plantas espinosas en el jardín como recordatorio del dolor que todas las personas deben soportar antes de alcanzar la perfección del eterno abrazo de Dios.

La mayor de las grutas está rodeada por un semicírculo de roca. Los monjes pasaron siglos trabajando la piedra para labrar bancos y asientos en la roca. Tres de estos asientos rocosos son particularmemente imponentes, con el mayor de ellos flanqueado por los otros dos.
Japheth se acomoda en el asiento de la derecha. El del centro está vacío, pero en el izquierdo se sienta un viejo vampiro de duras faccines, con el brazo derecho deforme. Es Augustus Giovanni, el padre y sire de Claudius.
Isaac ofrece una paloma a Japheth, que se levanta y la acepta, mientras Augustus permanece sentado.

El capadocio pide a Claudus que se acerque, el cual se aproxima con una burlona sonrisa de penitente en su arrogante rostros, mientras sus compañeros de conspiración permanecen a una respetuosa distancia. Se arrodilla ante Japheth y dice:

Perdóname, hermano, pues he pecado contra tí.
- Ay, hermano, sí que lo has hecho -respondió Japheth-. Pero mi sire lo perdona todo, como hace mi Sire en el cielo. Y así te perdono yo.

Claudius se incorpora, haciendo un espectáculo de sacudirse el polvo de sus calzas de seda.

Japheth agarra a claudius, manteniendo al Giovanni a la distancia de su brazo. Con la otra mano, sujeta a la paloma frente a su pecho, casi protectoramente: "Vete, y no peques más".

-¿Qué es esto? ¿No besas a tu hermano? -le provoca Claudius- ¿No le das un beso de paz y perdón?

Japheth suelta el brazo de Claudius, y éste se acerca a su pecho. Súbitamente, Japheth le coge la cabeza entre las manos, diciendo: "Oyeme bien, "hermano". Soy yo quien se sienta a la diestr a de nuestro Padre. Obedezco su voluntad y su palabra. ¡Ten bien presente el destino de quienes abandonan su sendero!"

Sollozando, libera al Nigromante: "Vamos, Claudius. Estoy esperando tu beso de paz. Conozcamos cada uno el alma del otro y acabemos con ello".

Claudius aferra a Japheth y tira de él en un solo y brusco movimiento. La paloma, atrapada entre ambos, cae al suelo con el cuello roto, mientras Claudius hunde sus colmillos en el delgado y pálido pecho de Japheth, desgarrando el hábito del monje y haciendo que la sangre salga a chorros. Esta rebosa los gruesos y codiciosos labios del Giovanni y cae, roja y brillante, sobre las antes inmaculadas ropas de Japheth. La boca de éste se retuerce en una mueca, pero su cuerpo permanece imávido, los brazos abiertos para aceptar el "beso" de su hermano. Sólo sus puños crispados y la sangre que cae por su barbilla, al haberse hundido los colmillos en sus propios labios, traicionan lo involuntario de su sumisión.

Tras terminar su diablerie contra Japheth, un triunfante Claudius, henchido de sangre y poder, grita exultante a los furiosos cielos y a los vientos que le azotan. Burlón exclama entre los relámpagos: "¡Quién coma mi carne y beba mi sangre tendrá la vida eterna; y yo le alzaré el día final!".

En ese momento llega Cappadocius. El Antediluviano aparece en el asiento central de la roca, al lado de Augustus. Paece muy enfadado y rebosante de poder. Feroces vientos recorren la cara de la roca, haciendo que todos retrocedan ante él.

-Claudius Giovanni, ¿Qué es lo que has hecho? -pregunta, con su voz resonando incluso por encima de los bramidos del viento.

Claudius queda paralizado en medio de la tormenta con una expresión de asombro y culpabilidad en el rostro. Mira con miedo en dirección a Augustus. Éste dice:

-Ha hecho lo que yo le ordené, Sire. Ha tomado el lugar de tu propio hijo... como yo voy a tomar el tuyo. ¡Quiero tu sangre, Padre!
-No puedo dártela. Pertenece a Dios -respondió Cappadocius-.
-Entonces espero que me perdone por derramarla.
-Su perdón alcanza a todos, incluso a quienes son como tú.
-¡Cretino santurrón! ¡Voy a acabar contigo!

Augustus ataca, pero le resulta difícil moverse, como si el viento o el aura de Cappadocius se lo impidiese.

-Piensa en lo que haces, hijo mío -dice Cappadocius-. El mismo Caín me ha hablado y me ha dicho: "Hagamos de ti un eterno sacrificio, para que todos tengamos la vida eterna". He de crear el Cielo en la Tierra, liberándonos a todos de la maldición de Dios, y liberando a los mortales de la tumba.

-¿El Cielo en la Tierra? ¡Nunca!

Con un gran esfuerzo Augustus llega hasta su sire.

-No puedes detenerme. Me he entregado libremente, y mi alma perdurará incluso aunque esta forma se extinga.
-Entonces tendré tu alma además de tu poder! -respondió Augustus-.

Cuando Augustus salta sobre su sire, también el comienza a resplandecer. Desnuda sus colmillos y bebe ansiosamente del traslúcido pecho del Antediluviano. Cappadocius cierra los ojos y acuna gentilmente la cabeza del Nigromante sobre su seno. Chorros de sangre caen de la boca de Augustus cuando resuella:

- "¡Ahhh! ¡Su sangre quema!

Fuertes vientos se arremolinan en torno a la pareja. Llegan corriendo monjes del monasterios, neonatos y ancillaes, atraido por los fuertes vientos. Nadie conseguirá detenerlo pues la barrera de Cappadocius es muy poderosa, y solo el ha tenido fuerza para atravesarla. Observan como el patriarca acuna con amor la cabeza de su chiquillo mientras este comente traicionero amaranto sobre él. Cuando Augustus concluye, el cuerpo de Cappadocius se funde en la nada y su alma desaparece.

Los rugientes vientos van debilitándose. Llega la lluvia.
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:25    Asunto: Responder citando

QUINTO ACTO

El hombre de negro sonrió.
—¿Firmaron formalmente la paz los clanes con los arribistas Giovanni?
—Exactamente como esperabas —respondió su compañero, cuyas facciones y vestimenta le identificaban como a un asesino Assamita. —Aceptaron lo inevitable. Augustus Giovanni fue reconocido como un Cainita de tercera generación que había reemplazado a Ashur mediante diablerie. El chiquillo Veneciano fue declarado un auténtico Vástago y su clan tomó el lugar de los Hijos de Asshur.
El otro asintió. —Incluso los no muertos se cansan después de cien años de lucha. Lo que me sorprende es que los líderes de los clanes tardaran tanto tiempo en llegar a esa conclusión. ¿Cuál es la esencia del acuerdo?
—Los Giovanni aceptaron no involucrarse en los asuntos vampíricos. Hicieron el Juramento de Caín de permanecer neutrales en todas las disputas de los clanes. También dejarán de perseguir a los pocos Hijos de Ashur supervivientes.
—Considerando que no ha quedado más que un puñado no han cedido demasiado —rió el hombre de negro. —Los Giovanni lograron la paz y el reconocimiento que buscaban a cambio de unas pocas promesas que no les costará nada mantener.
—Hicieron el Juramento de Caín —protestó el Assamita. —No se atreverán a violar el voto.
—Llevo más de mil años siendo un vampiro, dijo solemne el hombre de negro. —Durante ese tiempo he sido testigo de la ruptura de miles de juramentos, cientos de votos y millones de promesas. Los Vástagos no son más nobles que la semilla de la que proceden. La humanidad nunca ha honrado su palabra. ¿Por qué deberían los vampiros?
—¿Mintieron entonces los Giovanni?
—Mantendrán una astuta fachada —respondió el otro. —Como nigromantes, están más interesados en los muertos que en los vivos... o en los muertos vivientes. Dudo que hagan nada que moleste a los demás clanes. El suyo es el juego de esperar y observar, pero lo que en realidad preparan para los vampiros es un misterio sobre el que no quiero ni pararme a pensar.
—Imaginas cosas —dijo el Assamita. —Los Giovanni son demasiado pocos como para representar una amenaza. Malgastan sus energías en el comercio y los negocios, como si el dinero fuera lo único que interesara a los Vástagos.
—¿No hubo nadie en las negociaciones que mostrara interés en los motivos del chiquillo que atacó de forma tan insensata a Ashur? ¿Por qué asumió aquel riesgo de forma tan estúpida? —preguntó el hombre de negro.
—Nadie hizo tales preguntas. Te preocupas por nada. Además, Ashur ya pagó el precio de su arrogancia con su vida y su sangre. No debería haber retado la voluntad de un nigromante.
—Quizá no tuviera otra opción —dijo el hombre de negro. —Ninguna elección.

Y Lameth, que utilizaba al hombre de negro como su voz y sus oídos, sonrió satisfecho.
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MensajePublicado: 26 Ene 2006 20:26    Asunto: Responder citando

SEXTO ACTO

—La dama en la habitación doce quiere una botella de buen vino —dijo Marcus Drum con una sonrisa lasciva en su feo rostro. —Cariño, ha pedido que seas tú la que se la lleve. Y me ha pedido que no te demores mucho.
—¿Yo? —preguntó Alice, mirando a Drum para intentar discernir la verdad entre sus rasgos retorcidos. —¿Por qué yo?
El anciano rió de forma desagradable. —¿Tú que crees? — respondió. —Puede que sea de esas a las que le gusta disfrutar con jóvenes bonitas como tú, mi pequeña. Algunas de las mejores damas que frecuentan mí establecimiento tienen esas extrañas inclinaciones. ¿Quién sabe? Mientras esté dispuesta a pagarme por tus servicios no me importa. Vamos, muévete antes de que se canse de esperar, y llévate dos vasos. También me lo dijo. Y acuérdate de traerme hasta el último penique que te dé. Si se te ocurre quedarte con algo te azotaré.
Alice ahogó una maldición. Drum era un viejo avaricioso hijo de puta al que le gustaba el látigo. Estaba segura de que, le pagara lo que le pagara aquella mujer, él diría que no era todo, aprovechando para golpearla hasta dejarla inconsciente. Alice lo había consentido durante tres años. El idiota no sabía que en realidad tenía razón, y que era verdad que se había estado quedando con dinero. Permitía que la pegara, pero no le importaba mientras no le dejara cicatrices. Algún día, muy pronto, habría ahorrado lo suficiente como para escapar de aquel nido de ratas y montar su propio negocio. Para el Maestro Drum también tenía planes. Y para su látigo de cuero.
Alice Hale, de veintidós años, era una de las mujeres más bellas de todo Londres. Era una prostituta de cabello oscuro con ojos deslumbrantes y una figura escultural, y su ambición estaba a la altura de su belleza. Había nacido en las calles y había empleado su cuerpo (y a veces su cuchillo) para llegar hasta el puesto de principal chica de servicio en el local El Trago Amargo. Para ella no era más que otro peldaño en su búsqueda de la fama y la felicidad. Otras mujeres del Londres del siglo XVIII habían escapado de las calles y habían llegado a convertirse en miembros de la aristocracia, y para ello solo hacía falta una cierta habilidad sexual... y muchísimo dinero.
Lo primero ya lo tenía. El dinero lo estaba acumulando, pero le estaba llevando más de lo que esperaba. Sabía que su belleza no duraría siempre, pero aún no estaba desesperada. Sin embargo, la ansiedad estaba ahí.
Aquella noche esperaba que la dama de gustos poco frecuentes le diera una propina superior a lo habitual. Ya había hecho el amor con los hombres suficientes como para no sorprenderse con sus peticiones, pero aunque las demás chicas solían hablar de los gustos extraños de algunas mujeres ricas, nunca le habían pedido que estuviera con una dama.
Ligeramente nerviosa, y sosteniendo una bandeja con dos vasos y una botella del mejor vino de la taberna, llamó a la puerta. Los dos vasos también le extrañaban, ya que sus clientes masculinos nunca habían compartido la bebida: no le veían sentido a desperdiciar un buen vino o una buena cerveza con una chica del servicio. Esas cosas no se hacían. Sin embargo, Drum insistió en que la dama quería dos vasos. Todo aquello era bastante extraño.
La puerta se abrió. Excepto por una vela solitaria, el cuarto estaba completamente a oscuras. La noble, envuelta en las sombras, se encontraba frente a ella. Alice se humedeció los labios con la lengua. —Le traigo su vino, señora.
—Ya lo sé, Alice —dijo la mujer. Su voz era rica y profunda, culta y extrañamente exótica. Dio un paso hacia el interior. — Por favor, pasa.
Alice obedeció con suspicacia. Depositó la bandeja con los dos vasos y la botella en la mesilla. La mujer permaneció en las sombras.
—¿Quiere que le sirva una copa, señora? —preguntó, tratando de controlar sus emociones. Odiaba que Drum le tratara como a una baratija, como había hecho aquella noche.
—Para mí no —respondió la misteriosa mujer. Era alta y vestía bien. Por lo poco que Alice había podido ver, sus rasgos parecían muy bellos. No debía ser una mujer que tuviera que pagar a cambio de favores sexuales. La joven pensó preocupada en el tipo de diversión que Drum le había prometido, y en cuánto habría recibido aquel viejo cabrón a cambio.
—¿No quiere vino? —preguntó. —No comprendo.
—No me apetece vino —dijo. —Por favor, sírvete tú una copa. Bebe tanto como desees.
Alice negó con la cabeza. —No, muchas gracias, señora. Es demasiado bueno para gente como yo.
La mujer rió. Su voz era la más sensual que Alice había oído jamás. —No tiene sentido que me mientas, Alice. Por favor, sírvete. Las buenas cosechas son para disfrutarlas, especialmente por el precio que el señor Drum me ha cobrado.
Alice evitó un escalofrío y se sirvió un vaso. Realmente era un buen vino. Marcus Drum tenía una excelente bodega para sus mecenas adinerados. Al menos, pensó, el vino le serviría para desquitarse un tanto por lo que sucedería aquella noche.
—Estás equivocada, Alice —dijo la dama, surgiendo de las sombras para que sus rasgos quedaran iluminados por la luz de la vela. Era la mujer más impresionante que la joven hubiera visto nunca, con el cabello rubio y largo, los labios del color de la sangre y un porte aristocrático. Vestía un sencillo traje negro contra el que su piel parecía blanca como la nieve. Se movía con una gracia sinuosa que Alice encontraba bastante inquietante. —No he llegado a ningún trato con el señor Drum. Tu cuerpo no me interesa. Al menos, no del modo que tú sospechas.
—Sabía mi nombre—dijo Alice, que nunca había sabido mantener la boca cerrada.
—Conozco tu nombre, tu lugar de nacimiento, tu historia y tus pensamientos más íntimos —dijo la dama, sentándose cuidadosamente sobre la enorme cama de plumas. —Tus padres son Tom y Molly Hale. Eres la última de siete hermanos. Solo cuatro sobrevivisteis, pero hace años que no los ves. Tu primer contacto sexual fue con Tom Smith, en el día de Navidad de 1714, cuando ambos contabais trece años. A lo largo de los diez años posteriores siguieron muchísimos más.
La dama sonrió. —Quieres coger el látigo del señor Drum y estrangularle con él. La imagen está bastante clara en tus pensamientos. ¿Hace falta que siga? No tienes secretos para mí, jovencita.
Alice sacudió la cabeza aturdida e incrédula. Debería estar asustada, probablemente aterrorizada por aquellos comentarios, pero no sentía nada, salvo el deseo de tomar otro vaso de vino.
—Bebe —dijo la mujer, —y luego siéntate aquí a mi lado. Tenemos que hablar.
—¿Sobre qué? —preguntó Alice, recuperando todas sus suspicacias. —¿Qué desea una bella dama como vos de alguien como yo?
—Más de lo que puedas imaginar —dijo. La pálida luz de la vela se reflejaba en la blancura perfecta de sus dientes. —Mi nombre es Annis, y llevo algunos meses observándote desde la distancia. La reunión de esta noche estaba preparada desde hacía mucho tiempo. No me gusta tomar decisiones equivocadas, y ahora que te tengo delante y noto tus sentimientos sé que he elegido bien. Eres ambiciosa, careces de escrúpulos y eres fuerte. Exactamente como yo.
—No comprendo —dijo Alice. —¿De qué estáis hablando?
—Un trato, Alice —respondió Annis. —Estoy hablando de un trato.
—Sois el diablo —respondió la joven, recordando las historias que había oído de niña. Sus ojos se estrecharon, como si estuviera tratando de detectar unos cuernos o una cola. —O uno de sus servidores.
—¿Importaría que así fuera? —preguntó Annis. —¿Importaría realmente si te ofreciera todo lo que tu corazón desea?
—Ni por un solo momento —respondió Alice con honestidad. —No me asusta pasar la eternidad en el Infierno si eso significa que puedo vivir mis días en la Tierra con esplendor. Lo que importa es el presente. Ésa es mi verdad.
—Opinas exactamente igual que yo —dijo Annis. —Pensamos igual. ¿Por qué preocuparse por el Más Allá? El mundo material está esperando para que lo conquistemos.
La mujer se inclinó hacia delante con un brillo sobrenatural en la mirada. —No soy el diablo, Alice, ni uno de sus servidores. Soy una de los Condenados. Soy miembro de los no-muertos, un vampiro.
—¿Un vampiro? ¿Qué es eso? —preguntó.
Annis lanzó una carcajada. —Parece que no me tenía que haber preocupado por asustarte. Supongo que la ignorancia es una bendición. Un vampiro, Alice, es un hombre o una mujer que muere y que regresa para alimentarse de los vivos. Son criaturas que subsisten únicamente con sangre humana. Estos seres no-muertos, o Cainitas, como muchos prefieren llamarse, son inmortales y prácticamente invulnerables. Pueden ser eliminados mediante la luz del sol o el fuego, o siendo decapitados. Una caída desde un acantilado suele ser fatal. Eso es todo. Algunos, como yo, existimos desde hace más de cinco mil años.
Alice sacudió la cabeza y rió. La potencia del vino le aturdía. —Suplico vuestro perdón, mi dama, pero a mí no me parece que tengáis cinco mil años. No tenéis ni una arruga en el rostro. Más bien tenéis veinticinco. Treinta, a lo sumo.
Con una sonrisa amable, Annis asintió. Inesperadamente, una de sus manos salió disparada y agarró a Alice por la garganta. Después se levantó sin esfuerzo, alzando fácilmente a la joven por los aires. La mano le impedía emitir sonido alguno, y con ojos desesperados trataba sin éxito de liberarse de aquella férrea presa.
Annis abrió la boca, revelando dos largos colmillos que no podían ser humanos. —Con un solo mordisco podría dejarte seca — declaró, agitando a Alice como a una muñeca de trapo. —¿Me crees ahora, Alice, o sigues dudando de mi palabra?
Abriendo la mano, Annis dejó caer al suelo a la muchacha, que con un gemido se frotó el cuello donde se le habían clavado aquellas uñas de hierro. Levantó la mirada hacia la figura que tenía frente a ella. —Os creo —susurró. —Del todo.
—Bien —dijo Annis, sentándose de nuevo en la cama. —Esperaba que la demostración te convenciera. La alternativa era... desagradable.
Alice tembló mientras pensaba en los colmillos. —¿Habríais bebido mi sangre? —preguntó. —¿Me hubierais asesinado por el único motivo de que conocía vuestro secreto?
—La vida humana, querida —respondió Annis con un encogimiento de hombros, —es muy barata. Después de cincuenta siglos los mortales no son para nosotros más que una sombra. No mato sin un motivo, pues ese es el comportamiento de las bestias. No obstante, en caso de necesidad no dudo. Recuerda lo que digo, pues es una lección que deberás aprender y no olvidar jamás.
—¿Qué queréis de mí, si no es mi sangre? —preguntó Alice mientras se servía un tercer vaso de vino. Había recuperado por completo la sobriedad. —Hablasteis de un trato.
—Quiero tu cuerpo, no tu alma —dijo Annis de forma pausada.
—Deseo vivir de nuevo. A través de ti quiero volver a experimentar los placeres de la carne. Ansío volver a comer alimentos de verdad, beber vino, hacer el amor apasionadamente. Como vampiro tales placeres me están vedados, pero con tu colaboración podré volver a disfrutar de todos ellos.
—¿Cómo? —preguntó la muchacha.
—Tras miles de años de existencia —dijo Annis, —mi cuerpo se ha cansado. Gran parte del tiempo, excepto por breves interludios como esta noche, lo paso en un estado de trance conocido como letargo. Mi forma física permanece en un profundo sueño, pero mi mente es libre para vagar donde desee. Una vez se forje un vínculo mental entre las dos, podré fundir mis pensamientos con los tuyos. Se tratará de una relación simbiótica que no te hará daño alguno, pero que me permitirá percibir la realidad a través de tus sentidos humanos.
—Os adueñaréis de mi cuerpo —dijo Alice asustada. —Reemplazaréis mi alma con la vuestra.
—Nunca —respondió Annis, negando con la cabeza. —Eso arruinaría mis intenciones. No quiero que te conviertas en mí. Quiero ser parte de ti, recuperar parte de mi humanidad. Se producirá un cambio en tu personalidad, no hay duda, ya que mis objetivos y ambiciones se harán importantes para ti. Además, absorberás gran parte de mi conocimiento, mi historia y mis poderes. Pero siempre serás Alice, aunque una más poderosa. Alice y Annis están unidas en una sola entidad. Llámanos... Alicia.
—Mencionaste riqueza y poderes —siguió la joven. La mayoría de lo que escuchaba no tenía ningún sentido para ella, pero no le importaba. Lo que importaba era que estaba cansada de la pobreza, cansada de tener que luchar para sobrevivir. Quería todo lo que la vida tenía que ofrecer, y lo quería ahora, no más tarde. E! precio le daba igual. —¿Cuándo?
—Tan pronto como quieras —dijo Annis. —Para completar nuestro trato no tienes más que beber un poco de mi sangre. Unas gotas bastarán. La vitae te transformará en mi ghoul, y como tal tus poderes físicos y mentales se ampliarán notablemente. Mi sangre también frenará el proceso de tu envejecimiento hasta casi detenerlo. Podrás vivir varios siglos. Una vez sellemos el pacto nos ocuparemos de algunos asuntos pendientes en esta taberna. El señor Drum recogerá la amarga cosecha que ha sembrado. Quemar este lugar hasta los cimientos con él atado a la cama será bastante satisfactorio. Tendrás tu venganza, querida Alice, y lo poco que el señor Drum sabe sobre mí desaparecerá con su desafortunada muerte. Después regresaremos a mi casa en el campo. Allí te instruiré sobre toda las cosas que deberás aprender antes de que puedas funcionar como mi alter ego. La pobre sirvienta debe transformarse en una dama, y ni siquiera mis poderes pueden conseguir eso de un día para otro —La voz de Annis se hizo seria. —No hay prisa. Si algo nos sobra, es precisamente tiempo.
—¿Viviré para siempre? —preguntó Alice. —¿No moriré jamás?
—No puedo prometerte eso —respondió Annis. —La carne mortal envejece. No es posible detener el proceso, solo frenarlo. Sin embargo, sobrevivirás a muchas vidas mortales. Puede que alcances el milenio, o incluso más.
—Suficiente para mí —dijo Alice. Entonces comprendió. — No soy la primera, ¿no? Dijisteis que teníais más de cinco mil años. Esta no es la primera vez que hacéis un trato con una joven —Sonrió, complacida con su descubrimiento. —Estoy en lo cierto, ¿no es así?
—Eres la tercera—admitió Annis. —Mi último huésped murió hace una década, y desde entonces he estado buscando otro. Mis gustos son bastante selectos, ya que pocas mujeres reúnen los atributos físicos y las capacidades mentales que deseo. Casi había dado por imposible mi búsqueda... hasta esta noche. —Su voz se suavizó hasta hacerse casi suplicante. —Ansío los placeres de la vida. Estoy terriblemente aburrida con la no-muerte. Quiero volver a vivir... En letargo, mi mente es libre de vagar tanto por el día como por la noche. Quiero volver a sentir el sol sobre mi piel. Quiero sentirme... cálida. Con tu cooperación, empleando tus sentidos, podré hacerlo otra vez.
Alice se humedeció nerviosa los labios. Quería creer que Annis le estaba contando la verdad, pero estaba asustada, terriblemente asustada de ser engañada. Sospechaba que, una vez sellado el trato, no hubiera vuelta atrás.
—¿Hay otros como tú? —preguntó. —¿Otros Cainitas?
—Hay muchos vampiros —dijo Annis poniéndose en pie con una expresión inescrutable. —Existen miles de ellos por todo el mundo. Son los amos secretos de la humanidad, manipulando a las naciones y a las razas para lograr sus propios fines. Pero no es eso lo que quieres saber, ¿no, Alice? Te preguntas si hay otros que, como yo, vivan mediante huéspedes humanos. La respuesta a esa pregunta es no.
—¿Por qué no? —preguntó ansiosa la joven. —¿Qué secretos me estáis ocultando? ¿Están los demás contentos con su destino, o les asustan demasiado las consecuencias?
—No eres estúpida, Alice —dijo Annis. —Ésa es una de las muchas razones por las que te he elegido como compañera. Los Condenados no están ni asustados ni satisfechos. La mayoría odia su existencia, ya que deben .soportar un eterno conflicto con la sed de sangre que ruge en su interior. Se la llama la Bestia Interior. Ése es el motivo por el que muchas uniones entre espíritus Cainitas y humanos están condenadas a fracasar. Cualquier mortal que se conecte con un vampiro cae en la demencia, enloquecido por la desoladora sed de su compañero. Sólo uno de los no-muertos libre de esa maldición oscura puede fundir su personalidad con un humano...
—¿Qué os hace tan especial? —preguntó Alice.
Annis sonrió. —Elegí al amante adecuado.
—N-no comprendo...
—Existe un estado especial del ser —dijo Annis, —conocido como Golconda que sólo unos pocos Cainitas afortunados alcanzan. Normalmente es el resultado de cientos y cientos de años de rigurosa disciplina mental y una intensa meditación espiritual. Un vampiro que alcanza la Golconda logra un absoluto dominio sobre su deseo de sangre. Está en armonía con el universo.
Annis rió. —Por desgracia, alcanzar la Golconda ha demostrado ser prácticamente imposible para casi todos los de mi raza. Se dice que el círculo interno de una misteriosa secta conocida como el Inconnu lo ha conseguido. Otros dicen que la progenie de Saulot, los Salubri, también lo lograron... pero ya no existen. Como ningún vampiro admitirá su pertenencia a ninguno de los dos grupos, en mis más de cinco mil años de existencia aún estoy por conocer a uno de estos seres increíbles.
—Pero vos lo conseguisteis —dijo Alice, y no como una pregunta.
Annis asintió. —Como dije, la diferencia la marcó el amante adecuado. Hace casi seis mil años, en un fabuloso lugar conocido como la Segunda Ciudad, un brillante vampiro alquimista y hechicero, Lameth, creó una poción mediante extraños y esotéricos componentes que inducía artificialmente la Golconda. Sólo había elixir suficiente para dos. El bebió la mitad y el resto me lo dio a mí.
—¿Qué ocurrió con Lameth?
—Aún existe —contestó Annis casi con melancolía. —También pretende ser humano, aunque no sé si utiliza la misma técnica que yo. A lo largo de los siglos hemos vagado juntos muchas veces para luego separarnos, unas veces como amantes y otras como amargos enemigos. Los dos albergamos ambiciones que no pueden compartirse con otro. Entre los Cainitas es conocido como el Mesías Oscuro, ya que la fórmula de su elixir ofrecía la salvación para los Condenados. Sin embargo, e igual que su contrapartida mortal, aún está por regresar.
—Y a ti, Annis —dijo Alice, sabiendo que había terminado la hora de las preguntas, —¿cómo te llaman los demás vampiros?
La Cainita extendió el brazo derecho, llevando su muñeca hasta los labios de Alice. —Yo soy Annis, Reina de la Noche. Ahora muerde, y bebe. Que comience la mascarada.
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